El viaje del alma

El alma no tiene raza, no tiene religión, solo conoce el Amor y la Compasión.
Todos somos seres divinos, hace miles de años que lo sabemos, pero nos hemos olvidado y,
para volver a casa tenemos que recordar el camino. BRIAN WEISS




El diario de Patricia


Patricia tiene treinta y dos años y está diagnosticada de Parkinson juvenil. Es mi paciente, o mejor, mi paciente del alma.
Hacemos terapia dos veces por semana, y a la primera pregunta mía de ¿Cómo estás?, su respuesta siempre es la misma: “Fantástica”. 
No hace mucho comenzó a escribir su historia, para tratar de ayudar a otras personas que se encuentren en una situación como la suya, o muy parecida, para ayudarles no solo a ellos, sino también a sus familiares, que muy posiblemente se encuentren tristes o deprimidos. Y si con su ejemplo puede ayudar a que otros vayan comprendiendo que una cosa es el cuerpo y otra muy distinta la conciencia, es decir, lo que uno mismo es, ella habrá cumplido su propósito.
Para que más personas puedan tener acceso a su historia, la pedí permiso para ir colgando los capítulos en el blog, en tanto en cuanto avanza la confección del libro. Escribir no es fácil para ella, así que puede demorarse un poco en el tiempo.
Todo depende de cómo lo mires
Depende de cómo lo mires, todo depende de cómo estás en tu interior. Llámalo  alma, espíritu, halo de vida, chispa divina o esencia. Ahora no estoy muy segura si todos estos nombres son sinónimos de la misma palabra, pero bueno, eso no es tan importante, en realidad nada en la vida es más importante que vivirla. Ni tan siquiera importa mucho si estas sano o enfermo, o si importa, pero desde luego, no más que estar vivo, respirar, sentir el viento en tu rostro, presenciar un atardecer, que es casi un milagro, y no digo nada del amanecer porque soy dormilona, lo confieso. Los pocos amaneceres que he visto son otro milagro. Y son milagros también: La carita de mi perro con sus ojazos marrones delineados en negro con su nariz como un chuño brillante. Es un chacu lindo, te aseguro que te encantaría conocerlo, ¡ah!, olvide un pequeño detalle, muerde. No mentira, ja, ja. Y más milagros: Las flores de todos los colores, de todos los diseños, formas dignas representantes de un Dios maravilloso. El cantar de los pájaros. ¿Alguna vez viste un nido?, es un trabajo magistral, con detalles precisos, como que en el fondo del nido se encuentran pelos de perro como colchoncito, para amortiguar la caída del huevo, y me pregunto: ¿Como hicieron los pobres pajaritos para juntar tanto  pelo?, habrán arriesgado su pellejo cerca de la casa de mi loquito perro. Y ¿Por qué no hablar de la lluvia?, ¡Quien no se ha empapado hasta los calzones, no ha vivido!, no ha gozado la vida. Aunque tengo que confesar que me dan un poco de miedo las tormentas. Otra de las cosas bonitas de la vida es poder mirar la luna, en cualquiera de sus fases. Dicen que te puedes convertir en el hombre lobo, bueno en mí caso sería mujer loba. Es curioso lo que pasa con la luna, como afecta a las mareas, y no sólo a las mareas, en los hospitales tienen que tener mucho más cuidado en la fase de luna llena porque sangran mas las heridas en las operaciones, pero aun así, uno de los grandes placeres es verla, ya sea llena, o como un plátano en sus fases de cuarto creciente y cuarto menguante. ¡Ay! la luna, tan mágica y tan cómplice de tus sueños cuando estas enamorada.
Tan lindo que es vivir, incluso para mi, y es que cuando estas enferma, valoras mas la vida, y eso que no puedes vivirla físicamente en toda su intensidad. Quieres hacer cosas, ¡Tantas cosas!, ¡Te vienen tantas ideas a la cabeza!, ¡El tiempo se acorta!, ¡Pierdes tantas cosas!, ¡Pierdes tantas ganas de hacer!
La enfermedad es un verdadero maestro, no digo que sea el mejor o el peor maestro de todos, pero es, sin dudarlo, un maestro. Para mí la vida es un lugar donde venimos a aprender diferentes clases de lecciones: A unos nos toca la enfermedad como medio de aprendizaje, a otros les toca vivir unas malas relaciones con sus padres, con sus parejas, la pérdida de un ser querido, el dinero, como dice la canción “salud, dinero y amor” es lo que todos quieren y a otros más piñas les toca todo a la vez. Y no es que te toque cierto aprendizaje lo pasas y se acabo el cuento, no, esta vida es un aprendizaje constante, día a día. Es cierto que la vida es cambio, es evolución, es una lucha constante. Cada minuto es vital, no podemos dejar pasar ninguna oportunidad para ser felices.
Comencé esto que no tiene nombre con la palabra depende y es que depende de cómo mires la vida: si como veas el vaso, medio lleno o medio vacío, va a depender el papel que decidas interpretar en la vida: el de la víctima, a la que le ocurre de todo y con el que la vida se ha ensañado; o el del dueño de tu vida, con tu pasado bueno o malo.
Es claro que lo que pertenece al pasado no existe, ya está, ya fue, ya pasó, solo existe en nuestra mente, ¿Por qué insistes en torturarte en repetir una y otra vez el daño que te han hecho?,  porque eso es lo que haces. Al recordarlo haces que vuelva a ocurrir la ofensa, sé que es más fácil decirlo que sentirlo, pero hay que intentarlo.
En tu ser profundo, afortunadamente no  existen pastillas para el rencor. No sé si el mundo sería mejor o peor, no lo sé, pero tenemos que  aprender a luchar con nuestros demonios interiores, en ellos, un auténtico y verdadero satán lucha contra nosotros, haciendo casi desvariar a nuestra mente. Me refiero a nuestros pensamientos negativos que son los primeros que se apuntan ante cualquier problema.
El infierno no existe, como tampoco existe un Dios castigador. El cielo o el infierno nos lo buscamos nosotros acá en la tierra, son nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestros sentimientos los que nos hacen vivir un cielo o un infierno.
Y también depende la etapa de tu vida. Generalmente se dice que cambios importantes se producen cada siete años, un día leí en un viejo libro algo de mucha sabiduría y  quiero compartir con ustedes: “Leer libros en la juventud es como mirar la luna por una rendija, leer libros en la edad adulta es como mirar la luna desde un patio y leer libros en la ancianidad es como mirar la luna desde una terraza abierta. Esto es porque la profundidad de experiencias es mayor con los años”.
Bueno, quiero hacer un paréntesis para decirles que todo esto que estoy diciendo es relativo, porque nada es absoluto y nadie es dueño de la verdad. Lo único absoluto es Dios por la eternidad.
La  vida es vivir, no es una cosa, es un proceso, solamente puedes conocerla viviendo, fluyendo con ella. Si buscas el significado de la vida en libros, filosofías, dogmas,  te la perderás. Siente el aire entrando por tu nariz, siente como bombea tu corazón, siente la sangre que corre por tus venas, no esperes encontrarla en algún lugar. Está sucediendo aquí y ahora.
Este momentito es lo único real, el pasado ya fue, el futuro es incierto, y hablando del pasado, es momento de que me conozcan un poco más: ¿Quién soy? Lamento decir que todavía no se quien soy, quizá para muchos de Uds. sea una niña con retardo o enfermita como he escuchado algunas veces y no entiendo, se supone que los enfermos están en los hospitales, bueno mejor lo dejamos, decía que no sé quien soy profundamente. Pero no soy la única que se hace esas preguntas: ¿Quiénes somos?, ¿Por qué nos tocó la vida que nos tocó? 
Y no digas que nunca te has preguntado nada de esto. Esas son las grandes preguntas a lo  largo de la historia de la humanidad, eso me ocurrió a mí. Cuando enferme vi la vida de forma distinta era como si hubiera estado con una venda en los ojos para apreciar lo bello y el regalo que Dios nos da cada mañana al despertar.
No sé porque los humanos somos “tan cabeza hueca” que nos gusta aprender a golpes. Esperamos que se muera alguien que amamos, o entrar en la cárcel, o como yo estar enferma, para darnos cuenta de que lo más importante de esta existencia, es eso, la existencia.
Es un hecho que sin salud poco o nada se puede hacer, más aun, si es una restricción física trae mucho dolor, al menos al inicio, aunque luego lo asumes como tu realidad.
Más adelante explicare el proceso de la enfermedad, como afronte el comienzo, los cambios en el cuerpo, las dificultades motoras, etc.…
Pienso que lo más difícil de una enfermedad es aceptar que estás enfermo. Para mi es darte por vencido a pesar de que los psicólogos dicen que una parte fundamental de cualquier mal o cualquier situación en que te encuentres es la aceptación. Todavía no he aceptado esto que le está ocurriendo a mi cuerpo y es que aceptar que estoy enferma seria para mí como derrumbarme. Ahora no se si estoy haciendo bien o mal, tal vez esté cometiendo un error, pero supongo que llegará la etapa en que lo acepte. Puede que a partir de eso este mejor o peor, pero aun no me toca.
La enfermedad de mi cuerpo dio sus primeros síntomas en la universidad porque aunque no lo crean alguna vez en un tiempo lejano estuve ahí. Lo más increíble de todo esto es que ingrese con beca, algo de lo cual jamás me sentí orgullosa aunque todos lo creían así.
El comienzo:
Mejor vayamos al inicio de mi vida: Naci en alguna parte de este planeta Tierra, de cielo bello iluminado por la luna y las estrellas, mas específicamente en la ciudad de Puno, en el Perú. Por el trabajo de mis padres tuvimos que trasladarnos a un anexo de provincia, un pueblito de las alturas del altiplano. Hasta los tres años viví ahí, hacia, dicen, mucho frio, lo cual parece normal porque Puno está a más de cuatro mil metros de altura, yo no recuerdo mucho de esa época, lo que si recuerdo claramente son dos episodios traumáticos de mi niñez.
El primero, aunque traumático para mi, recordado ahora es un poco gracioso. Un día, no recuerdo que edad tenía pero recién aprendía a caminar, salimos a la plaza central del pueblo y como era campo había vacas, ovejas, carneros, de  esos que cornean. Uno me comenzó a corretear por el parque, así es como aprendí a caminar y de frente  a correr. Hasta ahora lo recuerdo, pero no con pena, si  no como algo gracioso, si mis padres hubieran tenido una cámara lo podían haber filmado, y seguro que habría aparecido en la tele en uno de esos programas de videos graciosos.
El  otro es un poco triste. En esos años estaba en su apogeo el terrorismo de los años ochenta en el Perú, los terrucos, nombre con el que se les conocía, entraban a pueblos alejados donde no había policías ni militares, hacían asambleas donde adoctrinaban en su ideología a los  pobladores, asesinaban a autoridades o a todos los que estaban en su contra. Uno de esos días hubo un fuerte rumor de que terroristas habían atacado el pueblo anterior al nuestro, los siguientes éramos nosotros, esto me contó mi mama, pero lo que recuerdo claramente cuando tocaron la puerta de nuestra casa era un vecino que nos dijo eso, que estaban cerca al pueblo.
Todo quedó en un rumor, ellos afortunadamente nunca llegaron, pero sí que estuvieron cerca. Por las noticias nos enteramos que mataron a mucha gente, muy, pero muy cerca de nosotros.
Con esa experiencia mis padres cambiaron sus planes la familia. Nació mi hermano y a pesar que era un sitio lindo, según me cuentan, nos vinimos al Cusco que es aun más lindo.
Ya instalados en el Cusco, con cinco años asistí a un jardín de niños muy cerca de mi casa y posteriormente hice la primaria en una escuela también en mi mismo barrio, solo les puedo decir que es en San Sebastián para evitar los autógrafos, ja, ja.

Siento que viví una niñez muy inocente y de hecho fue así: disfruté del campo jugando con vecinas a las casitas, a las  muñecas, corriendo y saltando a más no poder. Recuerdo que de noche salíamos a jugar de todo, nos divertíamos un montón, eran otros tiempos, es notorio que las cosas han cambiado.

Aun sueño con ese cuerpo, sin una pizca de temblor, ágil, audaz, atrevido, con función motora normal, que podía bailar rítmicamente. Realmente debemos perder algo para valorar lo que tenemos. Debe ser una ley o algo así. Cuando llega la enfermedad a tu vida y llega una como la que a mí me ha tocado, es como una bofetada. Ahí es cuando descubrí que no era tan importante mi estatura, sobre todo si tenía un buen cuerpo o si estaba “rica” como dice la juventud últimamente.




La adolescencia
            Considero que mi adolescencia fue una etapa de mi vida muy……. emotiva, porque por una razón que aun no comprendo, deseaba ser niña eternamente. Por eso jugué con muñecas hasta casi los catorce años.
              La estancia en el colegio fue muy agradable, siempre sobresalía por mis altas notas y aunque hoy parezca difícil de creer, conseguí una beca para la universidad.
            Creo que estaba catalogada como inteligente, pero parece que me servía muy poco para la vida, porque era muy introvertida, en fin, supongo que nada es perfecto.
            Fui una adolecente normal, la que creyó haber encontrado el príncipe  azul  una y otra vez, la que se ilusionaba con el más guapo, a la que le encantaba cantar, algo que sigo haciendo hoy, aunque con cierta dificultad. Pero me encanta cantar, y  lo hago siempre que estoy  inspirada.
            En conclusión una niñez muy divertida que pasé jugando, y una adolescencia que no se si catalogar de normal, porque ¿Que es normal?, tenía otra visión de la vida completamente distinta de la que tengo hoy, quizás equivocada, quizás muy banal, pero supongo que antes de nacer escogí a los diecinueve tener esta prueba tan inmensa. Porque si hay algo de lo que estoy  segura es que esto no es un castigo o brujería.
            Es una enfermedad gracias a la cual tengo otra visión de la vida, quizás un poco mejor que antes, quizás no, no lo sé.
Así comenzó la enfermedad
           El mal de mi cuerpo tuvo un inicio paulatino,  no fue de golpe. Se inicio con un leve temblor en la mano izquierda ante una emoción, un fuerte miedo, una alegría, en definitiva, con una emoción, ya fuera esta positiva o negativa. Bastaba cualquier cosa emotiva. Analizando creo que tuve una predisposición porque nadie  tiembla a la mínima emoción.
           ¿Dónde nos quedamos? ¡Ah!, si, acabé el colegio, cosa que mucha gente no creería si no me conociera de toda la vida.
            Ingrese a la universidad en la facultad de educación. Los tres   primeros semestres fueron prácticamente normales. Había aprendido a disimular lo que era un temblor casi imperceptible, pero al temblor se le agregó otro síntoma: Empecé a sentir un peso de una tonelada en la cabeza, eso comenzó a afectar a mi postura. Todos me decían: ¿Estás mal?, y yo decía simplemente: Estoy resfriada. El caso es que ya no tenía fuerzas para caminar, ni para comer. Tenía verdadera obsesión por los cursos y por las tareas, y a pesar de que me sentía muy mal, me presionaba a mí misma, nunca pensé que se trataba de algo así.
           Para rematar, casi lo olvido: Sufría de ataques de pánico. La primera vez fue horrible: Ocurrió en el aula de la universidad. Es posible que yo estuviera acostumbrada a aulas pequeñas, ya que toda la vida estuve en colegios pequeños, y cuando llegue a la universidad, se acabo la pequeñez, todo eran auditorios grandes con más de cien alumnos. Recuerdo que fue en una clase de historia crítica del Perú. No sé qué tema era, pero el docente hizo un comentario algo así como “de este aula  no sale nadie”  y cerró el  aula con llave. En ese momento me entró un miedo brutal. No sé cómo explicarlo, tendrías que sentirlo. Yo juraba que iba a ocurrir un terremoto o algo parecido. Me ahogaba y sudaba. Afortunadamente nadie se dio cuenta, porque era de vital importancia en esos tiempos. La apariencia entonces era importante, bueno y hoy también.
            Así es como me deje dominar por el miedo. Suena horrible, pero es verdad, cada vez que entraba en un aula con mucha gente entraba en pánico y más si cerraban la puerta. Leyendo supe que tenia claustrofobia, o sea miedo a estar en ambientes cerrados. Según iba apareciendo el miedo me preguntaba ¿Por qué? Hasta ese entonces solo se lo había contado al psicólogo de la universidad, un joven sin experiencia que me dio pastillas, más específicamente “ansiolíticos” algo que me dio el doble de ansiedad.
            Como siempre los padres son los últimos en enterarse, supongo que estaban muy ocupados con sus trabajos, no los culpo, no podría, nadie nace sabiendo, y no eran adivinos, ya bastante tengo que agradecerles por darme la vida.
            Con mi mami enterada del asunto, viajamos a Arequipa era el año 2002, fue la primera vez que visite a un neurólogo.
            No dio ningún diagnostico, me saco un electroencefalograma, y en conclusión me dijo que tenía alterado el sistema extra piramidal del cerebro. Ahí me enteré de cuál era el área que controla los movimientos del cuerpo.
            Allí el médico, creo yo,  cometió un error al recetarme una pastilla anti párkinson cuando yo solamente tenía un leve temblor, ese fue un error de ambos, yo por tomarla al pie de la letra y el neurólogo por recetarme algo que despertó el mal del Parkinson  que tal vez me hubiera dado a los cincuenta años, lo adelanto ahora, entiendo que eso fue parte del plan divino para mi.
            Comencé a tomar la pastilla de manera continuada. Al inicio mi cuerpo lo aceptaba bien, sin problemas, me ponía ágil, no temblaba ni un pelo y hasta me ponía eufórica pero eso era por un máximo cinco horas, luego volvía el temblor con más fuerza, así lo sentía yo no sé otras personas como lo verían desde el exterior. Con el tiempo, la pastilla me hacia efecto durante menos tiempo, así que me pregunté a mi misma: ”¿Es esta  la forma en la que quieres vivir, siempre pendiente de cuánto  tiempo va a durar la dichosa pastilla?”.
            Era incomodo estar así en la universidad, disimulando, salir de clases apurada para ir al baño a tomar la pastilla, no salía de mi casa sin pastillas y a decir verdad tenia muchísima vergüenza de que me vieran temblando y es que se supone que esta enfermedad era más propia de los viejitos que no de alguien tan joven.
            Así es como mi vida se convirtió en un infierno. Muy pocas veces me exponía en público, lo evitaba, aunque no sé realmente por que iba a la universidad porque la facultad de educación era una auténtica exposición.
              El profesor de lecto escritura nos dijo que fuéramos a un colegio a hacer prácticas. Fui al colegio de en el que trabajaba un tío mío. El era profesor de primaria, justo la especialidad que yo había escogido.
            Con los niños me sentí de maravilla, es una época que recuerdo siempre, me sentí toda una profesora, revisaba cuadernos, dejaba tareas, escribía en la pizarra y por supuesto con la ya famosa pastilla azul, para los mal pensados, les aclararé que no estoy hablando del viagra. La pastilla que tomaba para el Parkinson es azul, estuve cuatro meses en el colegio, recuerdo que en esa fecha estaba cerca el día del Cusco y tuvimos que enseñar una danza a los niños de nivel primario, la danza era Majeño.
             Ahí es cuando decidimos mis padres y yo que iba a tomarme un descanso, sin saber que este descanso seria para siempre.
    La vida sin pastillas 
            Esta es otra parte muy dura de mi vida. Había tomado la pastilla durante casi un año y medio, era totalmente dependiente de ella, tanto física, como psicológicamente. Sin la pastilla me sentía acomplejada, insegura, tímida, etc., y físicamente sin fuerzas, débil, obviamente temblorosa, torpe al caminar y no sé si eran las pastillas o sus reacciones adversas, sentía la cara dura como si tuviera una máscara pegada al rostro, razón  por la cual no se me entendía ni pio.
            Todo comenzó un buen día, en el que ya harta de ser dependiente de una droga, porque eso era, así me sentía, además es cierto, toda pastilla es una droga, el cuerpo pide más altas dosis cada vez y eso estaba ocurriendo conmigo. Inicie con un cuarto de pastilla tres veces al día y termine con una y media al día.
            Cada vez hacia menos efecto y duraba menos tiempo. Comencé a sentir las reacciones adversas, movimientos involuntarios, el temblor se podía controlar pero esos movimientos eran incontrolables, resulto que el remedio fue peor que la enfermedad.
            Todo somos dependientes de algo, conscientes o inconscientes, eso lo digo saliendo un poco del tema: algunos lo son del televisor, otros de los chocolates, otros de cosas más complicadas como relaciones amorosas complicadas, y otras a echar la culpa a otros de sus errores y así sucesivamente podría escribir toda la tarde.
           Pero yo no quería ser dependiente de algo más, puedo ser dependiente de mi mami, pero otra cosa es una  pastilla, mi mama nunca me va fallar.
          Así es como decidí dejar definitivamente la pastilla para no ser más dramática diré  que tuve un síndrome de abstinencia regular, tuve unas ganas de tomar locas de tomar  la pastilla, ansiedad, miedo y una gran inseguridad. Para comportarme me decía a mí misma, ahora sin pastilla que será mi vida, y ahí es donde pude comprender a los adictos, te vuelves la droga, en mi caso  me había convertido en pastilla y tenía que dejarla para siempre, de la misma manera que había dejado la universidad.


            Había dejado tantas cosas atrás, como dirían muchas personas: ”había perdido los mejores años de mi vida”, cosa que no creo ¿Cuáles son los mejores años de la vida del hombre? No lo sé, ¿La inocencia de la niñez?, ¿Los cambios de la adolescencia?, ¿La juventud, etapa de decisiones trascendentales?, ¿La madurez de la edad adulta?, ¿La serenidad de la vejez?
            No creo que haya perdido los mejores años de mi vida, una  vez que estaba muy angustiada por el futuro ya sin pastilla fui donde un astrologo para que me hiciera mi carta natal, algo en lo que antes no creía. Es posible que mucha gente no sepa lo que es una carta natal, yo tampoco se mucho. Lo que sé, es que en el momento que cada uno de nosotros nacemos los astros se encuentran ubicados en ciertas posiciones, lo que determina nuestro signo zodiacal, la personalidad y todo lo referente al futuro. Lo que todo el mundo quiere saber aunque diga que no.
            El astrologo dijo que yo era de naturaleza tauro y ascendente géminis, o sea era doble cara o triple cara, porque como géminis son dos, con tauro serian tres, jaja.
            Además dijo algo que a mí me pareció muy tonto, que mi mal era de karma, según él, en mi anterior vida era  una hechicera que había hecho daño a una persona  a la misma edad en que comencé a enfermar y por eso estaba pagando. Si, creo en el karma, en las vidas anteriores, en lo de bruja también, porque me llama atención la magia el esoterismo las ciencias ocultas, pero él dijo que Dios me había castigado con mi enfermedad no  podría concebir un Dios castigador o vengativo, somos nosotros mismos los que decidimos tener ciertas lecciones y hasta no aprobar esas, volveremos  a regresar una y otra y otra vez, como una rueda, los gnósticos la llaman rueda de sansara a ese nacer, morir, nacer y morir y así sucesivamente supongo por la eternidad.
            Hay cosas de lo que dijo que vale recordar y espero nos sirva a todos:
Actuar con conciencia
            Como lo entendí, y como “intento” vivirlo, solo intento en actuar conscientemente, en hacer las cosas correctas, hacer lo correcto donde me encuentre, hacer las cosas pensando lo que hago, por ejemplo si estamos comiendo, comamos saboreando, sintiendo cada sabor, disfrutando cada bocado.
            No puedo quejarme, ya que el mal de mi cuerpo me hace estar mas consiente de mis actos, porque al no tener agilidad en las manos, hasta las cosas más sencillas como peinarme o amarrarme los pasadores de mis zapatillas requiere máxima concentración, lo que hace que en los momentos en que estoy haciendo la acción me olvido de todo.
Desarrollar la capacidad de amar
            Es lo más importante que me dijo el astrologo: Los seres humanos debiéramos aprender del gran maestro Jesús, un ejemplo muy claro de lo que es AMOR incondicional. Él es como una fuente de Amor del que todos podemos beber. Debía de aprender a amar como Él, aunque, por el momento no odio a nadie, ya es algo.
            Me dijo algo más: Que la enfermedad tenía un mensaje especial para mí, el día que descubra esas claves todo lo que tengo desaparecerá. Hace de esto ya mucho tiempo, y me pregunto ¿Cuál será el mensaje?
La vida continúa
            Con la pastilla vivía una fantasía, me mentía a mí misma. Muy pocas veces salía a la calle, me pasaba el día tirada en el mueble o en la cama, siempre escuchando boleros o música romántica, pensando en cómo se iban al tacho todos mis planes, tanto de estudios, amor. Lloraba, no a mares, pero si lo suficiente para olvidarme de lo que pudo ser y no fue, ni será, porque los chicos que me gustaban están actualmente casados o con hijos, y no solo lo decía por ellos, sino porque en ese momento no sabía las cosas que actualmente se de la vida.
            No me creo que ya lo sé todo, pero al menos se que la vida no nos hace nada, somos nosotros los que la complicamos y lo que nuestra mente interpreta como complicación, no es más que una oportunidad para aprender algo.
            La vida es como rio que sigue su cauce, con nosotros o sin nosotros, lo mismo le da, ella fluye y fluye.
            Pero en ese momento no sabía nada de eso, nada importaba ya, claramente la pastilla había enmascarado todo esto que debía ser un proceso natural de experimentar lo que tocaba experimentar en esta vida.   


Del aislamiento a la soledad
               Ustedes dirán que aislamiento y soledad es lo mismo, pero según mis conocimientos científicos en la materia, aislada estaba yo por mis miedos, era como un hueco vacio, era extraña para mí misma, era algo impuesto por mi mente. En cambio la soledad consciente o medio consciente es de una tremenda paz, es belleza, es en el silencio donde se encuentra la verdadera felicidad, bueno, y de vez en cuando, un rock buena onda.
               Antes tenía miedo de estar sola, hoy se que nunca estoy sola, que hay millones de seres, maestros ascendidos, arcángeles, angeles y miles de seres celestiales haciéndome compañía.
                Felizmente, en la vida de todo ser humano hay angeles terrenales y eso fueron para mi mis  amigas Francy y Diana. Decidí abrirme al mundo a través de ella y les conté la verdad del mal de esta parte de mi ser.
               Al contrario de lo que me imaginaba me aceptaron tal cual soy, no sé porque pensaba que me iban a dar la espalda, porque en ese tiempo sentía que las había decepcionado. Ahora sé que nadie decepciona a nadie, se decepcionan ellos solos, porque simplemente nadie debe de esperar nada de nadie. Si lo sientes hazlo, si quieres a alguien abraza, pero no esperes que te abracen a ti, si lo hacen bien, si no lo hacen bien también.
               Así, después de dejar la pastilla, después de contarles a mis dos mejores amigas mi  “dramática historia”, ellas, como  guerreras que son, comenzaron a sacarme a la calle. Era la primera vez que salía sin pastilla. 
                Como mis piernas casi nunca se ejercitaban naturalmente, sino artificialmente, casi no podía caminar más de cinco minutos sin detenerme para descansar. Así, después de mucho tiempo vi de nuevo la calle. Era como un nuevo comienzo para mí, y de hecho lo era. Todo era nuevo, más interesante, me sentía como un bebe que recién descubre el mundo y, crean o no, vi por vez primera vez la belleza del mundo, la belleza de la vida y me sentí súper bien. Para cualquier persona “salir a la calle”, es normal, es algo insignificante, pero para mí, ese tiempo, en esas circunstancias, era como si hubiera ganado un premio.
                Ahora bendigo todo ese sufrimiento, soy un poquito, creo que mejor, o ¿soy peor?, bueno, en realidad no sé si mejor o peor, en realidad no sé quién soy.
               Muchas personas dicen que el cuerpo físico no es importante, eres el cuerpo, por supuesto eres más que solo el cuerpo, tu cuerpo es como un puente para tomar conciencia de si estas dormida o no, tu cuerpo es tu templo sagrado, todo eso lo tuve que aprender con la enfermedad.
               Salí a la calle después de mucho tiempo, y así me ejercitaba cada tarde, porque cada tarde  salíamos a pasear. Nunca antes había entrado a una pollería con mucha gente, y  lo hice, y  cada vez que hacia algo sentía que era una atleta saltando obstáculos.
               Encontré muchas personas entre videntes, parapsicólogos, brujos. De todos ellos aprendí muchas cosas: los videntes decían una cosa, los otros otra cosa, así es como estuve en tratamiento tras tratamiento. ¡Ahora veo todo tan claro!
               No sabía que creer y así deje de buscar, me convencí de que el único que me puede curar es Dios por medio de alguien. Ahora sé que todos podemos equivocarnos de diagnostico y por ende de tratamiento.
De un sueño
               Quiero contarles algo que soñé hace exactamente una semana, solo espero que no crean que estoy loquita, aunque de loco y poeta dicen que todos tenemos un poco, bueno les cuento: Estaba en una casa, no era mi casa, mas parecía un hotel o algo asi, estaba con toda mi familia  creo que retrocedí en el tiempo porque éramos niños mis hermanos y yo.
               Luego vi otra escena, creo que avance en el tiempo porque vi a una amiga que hace poco dio a luz a su bebe, el niño estaba más grande de lo que es en realidad, posteriormente yo corría muy asustada, estaba en medio de una guerra, podía sentir las granadas, balas, explosiones, pude aguantar el horror y  como dicen que al tener una pesadilla lo primero que hay  que hacer es desear estar en tu cuerpo, desee eso y desperté. Al despertar me acorde que alguien dijo “estamos en Ayacucho” coincidentemente hubo no recuerdo en qué año la batalla de Ayacucho, recuerdo claramente que las escopetas eran de esas antiguas que hay en los museos.
               Últimamente no me cuestiono mucho sobre mis sueños pues los sueños, sueños son. Simplemente estuve en la máquina  del tiempo, todavía chismeando aquí y allá.
               Antes de enfermar tenia sueños muy raros, ahora si van a creer que me patina el coco, una noche mientras dormía se ilumino la habitación de muchos colores pero el que más resaltaba era el color violeta, en eso siento que levantan las frazadas y aparezco en una especie de hospital, todo era de un color humo medio blanco, de un momento a otro me veo rodeada de unos hombres blancos altos, podía entender lo que decían, pero ellos no se comunicaban con palabras. No sé cómo explicarlo pero no hacían ruido era una comunicación de mente a mente.
                A veces me hacían cortes en la espalda, cuello y cabeza. No sentía ningún dolor, eran sueños muy reales me sentía un conejillo de indias.
               Parecía una clase de practicantes, sentía voces muy jóvenes y había siempre algo así como un profesor, sentía las voces es mi cerebro, era una comunicación telepática y me operaron un montón de veces.
               No había contado a nadie estos sueños tan raros, es más, hasta hora no me había acordado de ellos.
Más sobre mis sueños
No había contado a nadie sobre esos sueños tan extraños y recurrentes. Una vez le conté a mama, se sorprendió, y como todo lo ve por el lado positivo dijo “son angeles”.
Por medio de una tía que vive en Puno contacte con unos jóvenes que practicaban “medicina cuántica y telequinesis terapéutica”, vivían en Tacna, pero se desplazaron a Puno porque mi tía logro reunir a diez personas entre parientes y amigos para que ellos los atendieran.
Atendieron en casa de mi tía. Cuando llegó mi turno, me recosté en un sofá. Entraron uno por uno, y lo primero que hacían era preguntarme que soñaba, les conté esos extraños sueños, y enseguida me dieron un diagnóstico: Son seres extraterrestres que te quitan energía, según lo que entendí los extraterrestres se alimentaban de mis miedos y depresiones. Es decir que ellos me habían enfermado.
Es todo lo que dijeron y comenzaron lo que era su tratamiento. Se movían como si jalaran algo de mi cuerpo, todo eso sin que me tocaran un pelo, no sé si era la impresión de ver los ademanes de que sacaban cosas de mi cuerpo, sin tocarlo, que por un momento sentí como si realmente jalaran algo de mi columna.
Algo que para ellos era muy importante era invocar al padre Yahveh, no a Jehova, ni decir simplemente Dios porque de esto, decían, se aprovechan los espíritus malignos.
De ellos aprendí a comprender lo locos que somos los equivocadamente llamados animales racionales, digo así porque no somos nada racionales y que a lo largo de la historia nos hemos encargado de matarnos los unos a los otros en nombre de Dios, en nombre de la patria, por un pedazo de tierra, y que básicamente estamos dominados por intereses económicos, políticos, sociales que únicamente buscan hacerse más ricos de lo que son.
Entre ellos se encuentran la mafia farmacéutica encargada de volver a los pacientes en enfermos crónicos porque eso les conviene.
Tanto así que no quieren que se descubra la cura del cáncer, así pueden seguir ganando con las quimioterapias, algo que pocas veces da resultados óptimos.
Además esta industria medica ve al ser humano como un ente meramente físico sin espíritu o sin emociones, emociones que van a influir en el cuerpo, hasta desarrollar enfermedades.
Honestamente creo que hay gente muy mala cuyo único dios es el dinero y el poder.
Pero así como hay gente mala también hay gente buena, ying y yang, como todo en la vida. Pero como lo importante es que también hay amor, enfoquémonos en eso.
Sobre reproducirse:
Dicen que nunca es tarde para nada, sin embargo, si lo puede ser para ser madre, puesto que la biología no espera, y yo ya estoy en base tres aunque no lo parezca. Casi todas mis amigas de secundaria tienen bebes, aun así no me nace ese sentimiento de ser madre, pero sé que en un determinado va surgir ese anhelo, que supongo toda mujer tiene en el fondo de su ser. Pero bueno yo por hoy no quiero bebes.
Aun me quedan interrogantes y misterios por resolver: Antes tengo que amarme a mí como soy, y no me refiero a la enfermedad, sino me refiero a amarme más allá del cuerpo.
He escuchado decir a gente que tiene hijos que apenas te confirman el embarazo aflora un gran amor de dentro de ti, tan inmenso es ese amor que podrías dar la vida por tu hijo.
No sé porque, pero a esta hora entre las cinco de la tarde y las siete de la noche siento una paz inmensa, una gratitud con la vida, con Dios o como lo quieran llamar, es algo para lo cual no hay palabras, es como esa sensación de paz, en la que ayudas a alguien que lo necesita de verdad.
A propósito de ayudar, olvide contar que actualmente estoy ayudando en un centro educativo de niños especiales. No hago gran cosa, pero algo es algo, ahí junto a esos angeles, soy muy feliz, porque aunque faltan manos, sobra amor.
Hace más de dos años en una conocida emisora de radio escuché una voz cálida. Así conocí a Maritza la persona que dirige ese centro. Una persona como pocas, entregada a su trabajo y dotada de una paciencia infinita, ella junto a dos profesoras más son las encargadas de los más de quince niños y púberes de ese centro.
Actualmente aquí hay niños Down con retardo y otros que poco importa como los clasifiquen los médicos. Lo que de verdad importa es su esencia y esa en ellos es muy pura, además más tontos son los que creen que ellos son tontos ellos son súper inteligentes, hasta los que dicen los médicos “retardo mental” tienen un poder de concentración grande, y para qué hablar de su capacidad de dar amor, claro está, todo esto gracias a una adecuada estimulación temprana.
Como toda persona tienen sus momentos de mal humor, pero los hiperactivos me llaman la curiosidad, no paran nunca, parece que les hubieran implantado el chip de no sé que hormiga o algo parecido, me pregunto cómo dormirán ellos, es seguro que lo hacen como una piedra después de tanto saltar, correr, brincar, empujar, etc.
Soy consciente de que estoy solo unas horas con ellos y posiblemente por eso me parecen tan lindos, intento a veces ponerme en el lugar de sus padres, abuelos tíos, según la persona que esté encargada del niño. Supongo que no debe ser nada fácil vivir el día a día y más de una vez se les habrá acabado la paciencia, es comprensible.
Este año cuando llegué no encontré a una dulce niñita que podría decirse era mi fan número uno, apenas entraba me tomaba de la mano, me jalaba a su lugar favorito. Cuando veía temblar mi mano me la cogía y la besaba como ella, supuestamente una niña con retraso mental, sabía para curar el amor es lo importante, ella quizá nunca podría resolver un problema de geometría, pero sabía lo esencial para curar el alma.
Pero, ¿A quién le sirve un ejercicio de geometría para la vida practica?, ¿A quién? Deberían enseñarnos a amar como esa niña. ¡Es todo lo que necesitamos aprender!
Por un momento se me ocurrió la idea, no sé si boba, de que en la escuela en vez de enseñarnos cosas tan inútiles, debería de haber un curso de introducción al amor, otro seria amor nivel uno, otro amor nivel dos, y es seguro que el mundo sería un lugar más habitable.
Pero eso sería algo absurdo, porque el amor es como respirar, es parte de nosotros. Somos un pedacillo de amor, solo que lo hemos olvidado, y se nos ha olvidado por tomarnos demasiado en serio el papel que nos tocó vivir en la vida.
Tiempo de enamorarse
Si  algo me ha enseñado esta maestra llamada enfermedad es eso de que “el mejor día es hoy”, que aun respiro, que aun puedo amar y sentir las maripositas en el estomago, hoy puedo conversar con la luna y contarle que estoy enamoradilla, pero bueno, no parece el amor de mi vida, ni espero que lo sea, es solo que de vez en cuando todos necesitamos de los sueños para sentirnos vivos, el amor es un sentimiento que puede elevarnos hasta las nubes.
Hablo de un amor puro, alguien que te inspira superarte, más que amor lo llamaría admiración, la forma como me habla, como habla a todos.
Hoy como siempre estoy pensando en el, parece absurdo que con mi problema busque complicarme más la vida porque sé que el amor tal como lo conocemos los humanos, tarde o temprano, se convierte en dominación y uno va a querer dominar al otro, ahí es donde surge la dependencia emocional y ya se sabe que siempre, o el uno o el otro, ama más, y así en nombre del amor hasta hay crímenes, nada más absurdo y bajo que matar a alguien porque no te ama.
Han pasado cuatro semanas desde que le vi por primera vez en esta vida, porque estoy segura que lo conozco de otra vida, lo siento, no les voy a decir que es mi alma gemela porque no lo siento así, verlo fue como una de esas películas en la que parece que el tiempo se detiene. En esta vida me toco ser su paciente, me hizo sentir cosas que creía que estaban muertas. Como dice una canción ”no pensé volver a enamorarme otra vez”, no es que quiera ser su pareja o algo así, para nada, solo quiero darle una ilusión de este tipo a mi vida, aunque sé que no soy correspondida, o eso parece, bueno poco importa total las relaciones hombre mujer tal como  las conocemos en esta dimensión de tiempo y espacio siempre acaban mas tarde o más temprano ya sea por “cachos” o por la implacable muerte, siempre acaban, por eso les digo, si ven una cosa tan interesante como yo lo vi, tan bonito, tan perfecto para mí, no desaprovechen la oportunidad, si puede surgir el amor es un signo de que están vivos. Si aun pueden sentir como su corazón se acelera al verlo, y que si tienen Parkinson aun tiemblan mas, eso es amor. Como dice Osho elijan ser una flor, ábranse al amor, elijan ser una flor en vez de una semilla, puede que corran más riesgo, el sol puede quemar muy fuerte, un viento brusco puede arrancarle los pétalos, a la flor le puede ocurrir de todo, pero tiene aroma, está viva, baila con el viento acompañando al sol, a la luna y a las estrellas, pero corre el riesgo, que mas da, la vida es riesgo.
No se si quiero jugar el juego del amor. No lo sé, es un juego en el que siempre he estado del lado del que ama más, y por ende, la que pierde más, y así es desde la primera vez que sentí atracción por un jovencito a los trece años.
Desde esa edad creí estar enamorada una y otra vez, y juré que era la última vez que lloraba por algún “típico macho”, pero como buena taurina terca, siempre me han gustado los tipos rebeldes, tipo hippie.
Y no digo que los hippies estén mal, pero ellos tienen otra forma de ver la vida, muchas veces incomprendidos por su imagen exterior, parecen loquillos, pero son realmente sensibles, con su propia filosofía de vida. Les estoy hablando de 1999—2000  cuando era  una más del mundo. Conocía las discotecas de moda, eran buenos tiempos, pero solo socialmente porque  espiritualmente “cero”. ¿Saben que es lo que más extraño de esos tiempos?, bailar, me encantaba.
No les voy a decir que era una gran bailarina, no lo era. Recuerdo una noche que salimos a bailar con mi mejor amiga, amiga que unos años atrás había sufrido una caída, y debido a ella se rompió el hueso del pie, lo recuerdo claramente. Bailamos tanto que al día siguiente mi amiga no pudo caminar del dolor de su pie, y su hermana nos dijo: ”Hasta qué extremo llegan ustedes”, nosotras solo reímos.
Antes había un festival, el festival de la cerveza, y recuerdo que fui a todos. No sean mal pensados, era un festival de conciertos de cantantes organizado por una cervecería. Eran tres días de música, tres días de de rock.
Les cuento que una vez me fui sola a un festival. Había quedado con mi mejor amiga, pero no nos encontramos, pude haberme ido a casa pero no, hice mi cola sola, entre sola  y me uní a dos chicas que habían ido solas que me ayudaron a buscar a mi amiga. La encontramos, claro está era otra época, a veces siento como que todo fue un sueño y que toda la vida no es más que un sueño, y además un sueño muy fugaz.
Nunca tuve una relación seria, seria hasta el punto de venir a mi casa y presentar a mis padres. No, los míos fueron amores de verano o de primavera. Pero tengo muy bellos recuerdos que llevo en mi corazón que me ayudan a vivir.
Hace más de tres semanas que no volví a ver al joven que me gustaba, digo gustaba en tiempo pasado porque ahorita, hoy por hoy, ya no me gusta y es que para que alguien te atraiga debes verlo, al menos, un día a la semana. No entiendo a los ciber-enamorados, bueno, a decir verdad si los entiendo porque hace como ocho años atrás tuve uno de esos por internet.
Lo conocí en una sala de esas de amigos, no le dije nunca nada de mi mal porque quería vivir paralelamente como un juego, además no quería espantarlo, era un colombiano muy guapo según la cámara web, que más que nada buscaba amigas, pero claro, yo me enamore de un rostro con barba, labios gruesos y ojos grandes color café,  como en esa época tenia internet en casa estaba casi todo el día en la compu rogando al cielo que entrara a chatear. Ahora me pregunto si era yo la misma. Suena tan absurdo enamorarse de una imagen con palabras que podía ser verdad o mentira, pero en ese momento fue tan real el sentimiento a ese ideal que yo me había inventado. Fue una ilusión ahora lo veo claro.
En una de nuestras charlas me contó que estaba enamorado de una compañera de trabajo, lo recuerdo como un hombre sincero que pudo mentirme, valoro su sinceridad y como en ese momento creía amarlo, lo deje libre. Si puede ser feliz, mejor dejarlo. Así debiera ser el amor. Si la otra persona ya no siente todo lo que sentía al inicio, se debería dejarla partir para que busque el amor, aunque eso al principio puede ser muy doloroso, porque siempre que se cree amar uno se apega a la otra persona.                        
Supongo que es por lo mismo porque uno cree amar, pero no es más que un afán egoísta yi obsesivo en muchísimos casos. Egoísta porque a la”persona que cree amar” lo quiere para ella solita y apenas se le acerca un posible rival, aparecen los celos. Pero  eso no es amor, es poner a esa persona a nivel de un objeto, porque solo un objeto se puede poseer y para que no mire a nadie, ¿Qué hacer?, ¿Vendarle los ojos al salir a la calle? o  piensas controlar incluso los pensamientos. Eso es imposible, es un desgaste de energía además de una pérdida de tiempo.
En lo obsesivo no puedo decir mucho, nunca lo experimente, y solo cuando estaba sana tenía una filosofía muy loca, típica de la adolescencia, y por cierto muy egocéntrica. Decía: ”A quien le gusto fantástico, a quien no también fantástico. Si no te gusto no hay ninguna razón para que me gustes y es lo malo de estar sana, te crees invencible, crees  que a ti nunca te va a pasar nada. Me sentía superpaty, ahora solo ahora, valoro y extraño ese cuerpo ágil y audaz que subía y bajaba los cerros. Pero superpaty aun está ahí, solo que ahora perdió sus poderes, no, mentira. Nunca va a morir superpaty solo que ahora  está esperando un milagro y como dijo mi amiga Lulu: “La esperanza siempre existe”.
Ya nos pasamos a otro tema. Estábamos en el amor humanoide, que huele a celos, dependencia, sentido de posesión, yi no es una crítica es la pura verdad.
Como lo dije anteriormente estaba enamoradilla, digo estaba, porque ya se me paso, así como vino de la nada, se fue a la nada, sin dolor, dejé que se fuera pues ya tenía  pareja, no me lo dijo, pero la vi un día en su consultorio. Es linda y parece buena persona, me sonrió, me alegre por él, quiero que sea muy feliz aunque sea lejos de mi.
Es en momentos como este cuando siento mi mal. Porque no creo equivocarme, pero sé que no hay hombres suficientemente valientes que estén dispuestos a asumir estar conmigo en las buenas y en malas, y los entiendo. Si para mí fue difícil asumir, imagino que para otra persona también lo será, asumir mis limitaciones.
            Una de las peores cosas de este mal es la comunicación. Hay gente que no me entiende nadita, los hay que me entiende poco, que son aquellos con los que hablo cada cierto tiempo. Pero existe una persona en el planeta tierra que entiende mi idioma, una mescla de chino mandarín con ruso: Mi mama, mi mejor amiga.



 

 

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