El viaje del alma

El alma no tiene raza, no tiene religión, solo conoce el Amor y la Compasión.
Todos somos seres divinos, hace miles de años que lo sabemos, pero nos hemos olvidado y,
para volver a casa tenemos que recordar el camino. BRIAN WEISS




viernes, 17 de abril de 2015

Yoga


El verdadero Yoga no trata de la forma de tu cuerpo,
sino de la forma de tu vida.
El Yoga no se realiza, se vive.
Al Yoga no le importa la persona que has sido,
le importa la persona en la que te estás convirtiendo.
Aadil Palkhivala
 

Yoga significa unión, y esa unión puede referirse a muchos aspectos, sin embargo, el fin último del Yoga es la unión del hombre con Dios.
            Desde el inicio del camino del Yoga, hasta llegar a esa unión final con Dios, existen múltiples etapas, el acercamiento, el aprendizaje, los inicios de la meditación, la relajación, aprender a desprenderse de la tensión con la respiración, descubrir al ser que mora en nosotros, aprender a dominar la mente, incrementar el poder personal, seguir la intuición, vivir desde el corazón, descubrir el amor universal, así hasta toparse en la última etapa frente a Dios.
            Yoga no es sólo una actividad para realizar fuera del horario laboral o escolar, Yoga no es sólo para relajarse, para eliminar el estrés, para tonificar los músculos, para mantener la salud o la juventud, con el Yoga se consigue todo eso, pero el Yoga es más, es mucho más, Yoga es una manera de vivir, de vivir presente, de vivir con atención, de vivir en silencio (mental), de vivir desde el corazón, de vivir amando, de vivir con Dios.
            He escuchado cientos de veces: “No puedo hacer yoga porque no soy flexible”, y entonces trato de explicar, dulcemente, que para hacer Yoga no es necesario ser ni flexible ni rígido, ni  musculado ni resistente, ni alto ni bajo, ni hombre ni mujer, ni niño ni anciano, ya que el Yoga es para todos, y para practicarlo sólo necesitamos dos cosas: el cuerpo y la mente. No es necesario vestirse de blanco o de negro, no es necesario un lugar, no es necesario ni una colchoneta ni una piel de oveja, no es necesario escuchar ni músicas relajantes ni mantras, solo es necesario un cuerpo y una mente.
 
            Por lo tanto, si no es necesario nada más que el cuerpo y la mente, se puede hacer Yoga en cualquier lugar y a cualquier hora, porque en el momento que la mente está completamente atenta a lo que hace el cuerpo, sin divagar, se está haciendo Yoga: leyendo, trabajando, cocinando, paseando o desplazándote en transporte público. Sólo hay que estar alerta, solo hay que ser conscientes.
            El problema es que no estamos entrenados para eso, y necesitamos un cierto entrenamiento. Ese entrenamiento es el que realizamos cuando nos juntamos un grupo, en algún lugar, y con una música relajante, nos movemos, hacemos Yoga y meditamos, es decir, nos entrenamos para la vida.
            No deberíamos circunscribir el Yoga a ese entrenamiento, más o menos asiduo. Eso debería ser lo que es, un entrenamiento, ya que el auténtico Yoga es el que realiza cada persona a lo largo de su día durante toda la vida.
            Recuerda, por tanto que Yoga no es un movimiento más o menos perfecto, más o menos intenso, más o menos repetitivo, más o menos complicado, Yoga es cualquier movimiento siempre que lo hagas con total atención, pero también es cualquier “no movimiento” del que seas totalmente consciente, ¡Yoga es una forma de vivir!, ¡Yoga es el fin de nuestra vida!, ¡Yoga es la unión con Dios!
 

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