El viaje del alma

El alma no tiene raza, no tiene religión, solo conoce el Amor y la Compasión.
Todos somos seres divinos, hace miles de años que lo sabemos, pero nos hemos olvidado y,
para volver a casa tenemos que recordar el camino. BRIAN WEISS




sábado, 21 de marzo de 2015

El diario de Patricia (11 y punto y seguido)


Época de tristeza
La tristeza no es que sea necesaria, pero es parte de la experiencia humana, ya que  si todo fuera alegría seria un poco hasta aburrido. Para saber lo que es la alegría debemos saber lo que es tristeza, sino conociéramos las dos, no sabríamos diferenciarlas. No es que sea necesaria, pero está ahí, está y está bien. No creo que en esta vida terrenal sea posible ser feliz de manera permanente. Sólo se de un lugar donde se puede ser feliz todo el día, y digo todo el día para expresarlo de alguna manera, ya que allí no existe ni el tiempo ni espacio. Ese lugar es nuestra casa, nuestra verdadera casa, allí, con Diosito, nuestro autentico Padre, quien nunca nos falla porque nos ama, y nos ama mas en las épocas de tristeza aunque nosotros no podamos sentirlo así.
En verdad la cosa más triste que me paso fue la muerte de mi abuelita materna. Una señora que crio a sus siete hijos, y lo hizo sola porque quedo viuda muy pronto, y sacó a todos sus hijos adelante, todos profesionales. No entiendo la razón de tanto dolor por mi parte. Estaba viejita y era lo que tocaba, supongo que sería porque nunca había sentido la muerte tan cerca de casa, y además tampoco pude despedirme, ya que murió en Puno en casa de un tío. La última vez que la vi fue cuando se fue precisamente a Puno.
Lo único que me alegra es que nunca me vio así, con el cuerpo enfermo, ya que ella hubiera sufrido mucho porque me quería mucho, era su nieta favorita. Espero que mis primos no lean esto.
Después de eso entré en depresión, aunque no tanto por la muerte de la  abuelita. La verdad es que me sentía muy débil física y emocionalmente, en todo sentido tan vulnerable con hipocondriaca.
Digo lo de hipocondriaca porque me puse a recordar de manera obsesiva los ataques epilépticos que tenía una compañera de colegio exactamente en tercero de secundaria. En ese momento yo juraría que me había contagiado. ¡Qué pensamientos tan absurdos!.
La muchacha de los ataques tenía un cuadro muy triste: daba un grito y se caía empezando las convulsiones, perdía el conocimiento y al despertar no recordaba nada.
No sé porque tenía tan loca idea, y esto se unido a los ataques de pánico de los que ya hable antes en la universidad, me hacían temblar de manera descontrolada. He notado que cuando me emociono, ya sea por alegría, miedo, pena o euforia, tiemblo un poco mas y últimamente, cuando estoy distraída o muy concentrada en cualquier cosa, no tiemblo nada, parece que toda la atención se va a otro lado.
Ahora entiendo que esas ideas negativas como las del contagio y las otras contribuyeron, o mejor dicho fueron la raíz de mi enfermedad. Así que de una forma u otra soy responsable de este cuadro clínico.
Los pensamientos tienen poder y más si los usas negativamente. Está comprobado científicamente que las personas con una actitud positiva superan más rápido los males, por eso siempre trato de mantenerme feliz, y eso que hay días en que es más difícil la sonrisa, pero hay que seguir siempre adelante. Me viene ahora a la cabeza la frase de una película: “Retroceder nunca, rendirse jamás”. 
Cómo conectarse con Dios
Esto no es algo que haya inventado, ya existe desde la antigüedad. Es algo que puede parecer muy fácil, pero no lo es, sobre todo en los inicios, y se requiere práctica constante. Estoy escribiendo sobre la meditación: Meditando aquietamos la mente, aunque solo sea unos minutos. No me refiero a aquietar la mente como organizadora, planificadora o para resolver problemas, no, me estoy refiriendo a esa vocecita parlanchina que habla en tu cabeza y para el colmo, la muy cotorra, lo ve todo de color gris. Esa voz que te dice: “Mira aquella joven es más bonita que tu” si eres mujer, y si eres varón dice: “Ese tipo es mas musculoso que tú” y así te arrastra a tener, generalmente, pensamientos inútiles que nos separan de nuestra verdadera naturaleza divina.
Para poder tener un momento de paz en esa avalancha de pensamientos, en el momento libre que tengas, siéntate en una silla si puedes, si tu físico te lo permite, sin apoyar la espalda en el respaldo del asiento. Al comienzo puedes concentrarte en tu respiración cerrando los ojos, trata de olvidarte quien eres actualmente, tu nombre, tu edad, bórralo todo, tu no eres nada ni nadie, para ti para el mundo no tienes pasado ni futuro, con practica y constancia lo lograrás, solo existe ese instante siéntete vivo con cada inhalación y cada exhalación.
Estoy olvidando algo muy importante antes de comenzar a meditar debemos invocar a Dios para que nos ayude en la meditación. Los que no creen en Dios o lo prefieran llamar Jehová, Yhave, o la fuerza que mueve al mundo.
También podemos pedir la protección de los arcángeles, angeles o maestros ascendidos, según nuestras creencias o simplemente a quien para nosotros represente a Dios.
            Esto es recomendado hacerlo cada día unos cinco minutos por lo menos, muy pronto te acostumbraras, y además es muy divertido tratar de domar a la mente aunque sea por un minuto.
Se estarán imaginando que soy una experta en la meditación, pero no es así, aunque espero llegar algún día. ¡Con práctica todo es posible!
La meditación según Osho es una dimensión totalmente diferente tu simplemente observas la mente al observarla sales de ella al salir ya no hay más problemas ni sufrimientos.
Para mí la meditación es algo más que un pasatiempo. Es algo así como un refugio donde olvido el pasado y principalmente el futuro, teniendo en cuenta además, que algunos creen que no tengo futuro por estar enferma, aunque la verdad es que nadie tiene futuro, sanos o enfermos, porque nadie tiene comprada la vida.
Otra cosa muy distinta es que tengamos planes de futuro, proyectos reales e irreales, pero otra cosa es lo que Dios tiene preparado para nosotros. No sé si llamarlo destino, pero hace más de diez años tenía planes, sueños, y todo se fue, y lo mejor es que hoy siento que no perdí nada realmente importante, excepto la salud física, porque nada es más valioso que la salud. 
Antes creía que tenía mala suerte por haber enfermado ahora entiendo que mi vida es un reto.
Gracias a los que habéis leído mi perorata. He desnudado mi alma y he compartido mis penas y mis alegrías con vosotros. Espero que hayáis disfrutado y si leyéndolo habéis comprendido a alguna otra persona que tengáis cerca, ¡Bendiciones para todos!
 

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