El viaje del alma

El alma no tiene raza, no tiene religión, solo conoce el Amor y la Compasión.
Todos somos seres divinos, hace miles de años que lo sabemos, pero nos hemos olvidado y,
para volver a casa tenemos que recordar el camino. BRIAN WEISS




domingo, 31 de agosto de 2014

Todo es según el color del cristal con que se mira


Y es que en el mundo traidor
nada es verdad ni es mentira;
todo es según el color
del cristal con que se mira.
Ramón de Campoamor
Si la Verdad solo es una y está en poder de la Divinidad, los miles o millones de verdades que nos venden es claro que no llegan a ser ni una minúscula parte de la verdad.
Y si esto pasa con la Verdad Absoluta, ¿Qué no pasará con las relativas verdades de los hombres? Cada ser humano está en posesión de “su verdad”, y para él esa verdad es única, es real, es auténtica, y podría llegar a matar para defenderla.
Ante esto, es obvio que no todos vemos la misma realidad, y si a esa realidad la recubrimos con las verdades personales, pasándola por el filtro de nuestros valores, nuestras creencias, nuestros intereses, nuestros recuerdos, etc., lo que nos queda es una visión bastante sesgada de la realidad de los otros. Quedarse anclado en la propia perspectiva contribuye a limitar, todavía más, “la verdad del otro”, ya que ni se ve, ni se entiende esa verdad, puesto que lo que se ve es la interpretación de la verdad.
Esto da lugar a malentendidos, discusiones, enfados, desencuentros, errores de interpretación, equivocaciones, disgustos, indignación, etc., etc.
Las cosas no siempre son lo que parecen. En la vida hay situaciones que simplemente suceden, sin que nosotros tengamos absolutamente ningún control sobre ellas, y la única opción que existe cuando esto ocurre es aceptarlas.
Muchas de las situaciones a las que nos enfrentamos, por lo general, no las podemos elegir, pero lo que si podemos escoger en todo momento es cómo respondemos ante ellas, y esta respuesta va a estar condicionada en gran medida por la perspectiva desde la que observamos las mismas. Ya que la situación no la podemos cambiar, lo que nos queda es modificar la perspectiva hacia la misma por otras que nos permitan enfrentarla de manera más efectiva y menos traumática.
 
Cuando ampliamos nuestras perspectivas, automáticamente ampliamos nuestra capacidad de acción, ya que esto nos hace poder elegir alternativas que antes, a pesar de estar disponibles, no éramos capaces de observar.
Para una misma situación pueden existir multitud de perspectivas, las cuales por si mismas no son correctas o incorrectas, de hecho, no es adecuado clasificarlas de este modo, la distinción verdaderamente importante que hay que realizar es si el punto de vista actual que tenemos sobre una situación trabaja a nuestro favor o en nuestra contra. Cualquier perspectiva que ayude a crecer, a desarrollarse, a superar retos y alcanzar metas será una buena perspectiva y cualquiera que incapacite o limite será una mala perspectiva que debe de ser cambiada.
Por lo tanto podemos cambiar el color del cristal, aunque si lo hacemos corremos el riesgo de escorarnos hacia otro lado. Mejor sería ponernos unas gafas multicolores, unas gafas con los suficientes colores que nos permitan:
-          Ponerse en el lado del otro.
-          No dar importancia a las cosas que carecen de ella.
-          Aceptar todas las situaciones.
-          Tolerar todo lo que se presente.
-          Sentir como propio el hacer ajeno.
-          No opinar, no juzgar, no criticar.
-          Aceptar razones que no conocemos.
-          Sentir que todo es relativo.
-          Mirar con los ojos del alma.
-       Escuchar antes de hablar.
-          Saber que todo está bien.
 
 

Bendiciones


Perlas para el alma        

 
Que Dios bendiga todos vuestros actos, de manera que siempre estén en cumplimiento de su Santa Voluntad y que se parezcan lo más posible a su Infinito Amor.

sábado, 30 de agosto de 2014

Habla el alma


Mensaje canalizado de un Maestro Ascendido (27 de Agosto de 2014)        

 
El dolor físico es una manifestación del alma. Es un esfuerzo continuo del alma por hacerse escuchar.

La existencia de Dios


            Recuerdo cuando me enseñaban el catecismo que para hablar de la existencia de Dios, en él aparecía, más o menos, algo así: “¿Quién hizo el reloj?, el reloj lo hizo el relojero”, y “¿Quién hizo el mundo?, el mundo lo hizo Dios.
            Efectivamente, es evidente la existencia de Dios. Solo hay que asomarse a la ventana del Universo y ver a nuestro planeta, que es una enorme bola azul, girando en perfecto orden, junto con otras enormes bolas, la mayoría mucho más grandes que la Tierra, alrededor de una bola de fuego, que es el Sol. Y todo ese conjunto girando alrededor de otro Sol. Parece increíble.
            Y si no queremos mirar tan lejos, solo tenemos que ver la perfección del ser humano, de los animales, de la Naturaleza. Dice Master Choa Kok Sui, en su libro: “La existencia de Dios es autoevidente”, en el apartado 7: “Una hermosa rosa está hecha solamente de cuatro ingredientes físicos: agua, minerales en trazas, aire y luz solar. Solo Dios pudo hacer algo tan complejo, tan bello, con tan solo cuatro ingredientes físicos. Los científicos, incluso dándoles trillones de dólares, no serían capaces de producir una rosa tan sólo con estos cuatro elementos físicos”.
 
            A pesar de la evidencia, algunos, muy pocos, niegan la existencia de Dios. Negar la existencia de Dios, es negarse a uno mismo. Negar a Dios es negar toda la Creación. Y es claro que uno mismo existe, y la Creación también.
            Otros, los más, si parece que creen en Él, pero lo suponen tan lejano, viviendo en algún confín del Universo, que no creen que pueda solucionarles ningún problema, aunque en las ocasiones en que la vida les presenta las pruebas más duras, levantan los ojos al cielo, pidiendo ayuda, renegando o culpabilizando a Dios de su desdicha. Es decir, que creen en Algo, que no saben muy bien para qué sirve y que además, si no se portan bien, según les han enseñado, les va a castigar y a condenar al fuego eterno, que es un lugar donde, al parecer, te quemas sin consumirte eternamente. ¡Hay que ser malvados para aterrorizar de esta manera!
            Recordar la alegoría del “paraíso terrenal”.  No es más que un reflejo de lo que fueron los primeros compases de la humanidad. La humanidad permanecía unida a Dios, y Dios proveía. No había dolor, no había enfermedad, no había que trabajar para subsistir, no había sufrimiento. Sin embargo, los seres humanos comenzaron a pensar que pasaría si un día Dios dejaba de proveer, y comenzaron a tratar de solucionarse la vida al margen del Dios. Así hasta que la humanidad se separó completamente de Dios, hecho que aun mantenemos hoy día. ¡Así nos va!, hambre, guerras, violaciones, robos, asesinatos, mentiras, violencia, maltratos, enfermedades, caos.
            No vamos a pensar en el principio de la humanidad, nos queda demasiado lejos, aunque es muy posible que alguno de nosotros participáramos en aquel desaguisado. Pensemos en nuestra vida actual, en los seres humanos que nos rodean. ¿Cuántos conoces que vivan una vida plena, sin dolor, sin sufrimiento? No son muchos ¿Verdad?
            Pues aunque a todos esos que viven una vida de sufrimiento, alejada de la felicidad, les hables de Dios, de las bondades de sentir a Dios, de que Dios es Amor, es Alegría, es Felicidad, y de que Dios provee lo que el hombre necesita, seguirán sin acercarse a Dios.
            ¿Son masoquistas?, no, pero son incapaces de dominar a su mente. A Dios no se le va a encontrar exclusivamente en las iglesias. La primera morada de Dios es el corazón del ser humano. No es necesario salir de casa y acercarse a algún lugar de culto. Tenemos a Dios en nosotros. Solo hemos de realizar un trayecto muy corto, el trayecto que va desde la mente al corazón, para darnos de bruces con Dios.
            El viaje de la mente al corazón, solo requiere vivir ahora, vivir aquí, vivir el instante, no dejar que la mente nos lleve al pasado, no dejarla que se pierda con los cantos de sirena del futuro.
            Cuando se consigue llegar al corazón ya no es necesario leer sobre la existencia de Dios. Dios se manifiesta.
         

viernes, 29 de agosto de 2014

Dedicado a jueces y críticos (Es decir, a toda la humanidad)


Mensaje canalizado de un Maestro Ascendido (27 de Agosto de 2014)        

 
Toda la Luz de Dios está en las criaturas de Nuestro Señor. Dios no juzga su Creación, y por lo tanto tampoco tenemos ese derecho.

martes, 26 de agosto de 2014

Conciencia de Dios


Mensaje canalizado de un Maestro Ascendido (25 de Agosto de 2014)        


Tener conciencia de Dios no es solamente reconocer su existencia. Es saber que Él lo es todo y que está aquí, ahora y por siempre.

La mano de Dios


            Este domingo mi hijo estaba invitado al cumpleaños de un compañero del jardín, y cuando subimos al coche para acercarnos hasta la casa de su compañero, el coche decidió no arrancar. No hacia ningún ruido, era como si la llave de contacto no existiera. Bueno, no nos quedó más remedio que llamar a un taxi para la ida, y la vuelta se solucionó con otra familia que realizaba el mismo recorrido que nosotros.
            Esta no es la historia. La historia comienza ahora. Aunque conocemos mucha gente encantadora en Cusco, ninguno de ellos es mecánico, con lo que no nos quedaba más remedio que iniciar un peregrinaje por los distintos talleres para encontrar algún mecánico que reparara el coche, y además en la casa, ya que este no se movía, y el servicio oficial sabemos que no desplaza a ningún operario a los domicilios. Ya sé que si conseguía otro coche y unas pinzas podríamos nosotros mismos intentar que arrancara, pero no tenemos pinzas y llamar a alguien para que viniera a la casa a primera hora para eso, nos parecía tan molesto que ni tan siquiera pasó por nuestra mente.
            Así que no nos quedó más remedio que llevar al niño en taxi al jardín, y en el momento en que salía el taxi con mi esposa y el niño, llegaba la primera paciente a la terapia, (por cierto, casi con un cuarto de hora de adelanto de lo que es habitual para ella), y al ver que se iban en taxi preguntó: “Y el carro, ¿Está malogrado?,
-          “Si”, contesté yo, “No arranca”. “Y ahora tenemos que empezar a buscar a ver quién viene para repararlo”.
-          “Pues si quieres el teléfono del mecánico donde llevo mi carro. Es bueno, serio, responsable, trabajador, honrado, cobra barato y es posible que si venga”
-          “Sí claro, dámelo si eres tan amable”
Deje a mi esposa una nota en la puerta con el número de teléfono y las bondades de mecánico. Y efectivamente, cuando llegó, llamó y en diez minutos el mecánico estaba en casa. Media hora después el coche estaba reparado.
Alguien puede pensar que fue una casualidad. Y si repasamos la definición de casualidad: “Combinación de circunstancias imprevisibles e inevitables”, podemos aceptar que sí, que fue una casualidad, como tantas y tantas que se dan cada día a millones de personas.
Otros, algo menos pegados a la materia, dirían que fue una causalidad, es decir, una relación entre causa y efecto. Un coche averiado, y la primera persona que llega a la casa, curiosamente conoce a un mecánico, que además es una joya como persona y como trabajador.
Algunos otros, más cercanos a la nueva era, podían decir que eso ha sido sincronicidad, una coincidencia temporal de dos o más sucesos relacionados entre sí de una manera no causal.
Seguro que los más pragmáticos dirían: “Y qué más da, lo importante es que el coche está arreglado”.
 
Estoy muy de acuerdo con los últimos, pero a pesar de estar de acuerdo con ellos, cuando el coche se puso en marcha y mi esposa pudo ir al súper en él, entré un momento dentro de mí y dije en mi interior: “Gracias Señor”. Yo sabía que la Mano de Dios era más que responsable de que nos hubieran puesto en contacto con la persona idónea para solucionar un problema en un tiempo record.
Cuando no le pones barreras a la vida, esta, que no es más que Dios en acción, se encarga de ponerte en bandeja aquello que necesitas. ¿Cómo se pondrían en este caso barreras a la vida? Con el pensamiento.
Desde el momento en que se averió el coche, solo hicimos un comentario: “Mañana habrá que empezar a buscar a alguien que venga a casa para reparar el coche”. Nada más, ni una queja, ni un atisbo de preocupación, sin renegar, sin culpar a la mala suerte de la avería, sin culpabilizar a nadie. Estaba claro que se iba a solucionar, antes o después, ¿Para que dar vueltas a algo que no estaba en nuestras manos?
Dejar de vivir desde los pensamientos le abre las puertas a un buen número de oportunidades que no tenemos cuando le ponemos condiciones a la vida, porque nosotros solos bloqueamos con nuestra mente cualquier oportunidad, ya que queremos que sea lo que nosotros decidimos, lo a nosotros nos gustaría, sin permitir a la vida que se exprese.
Como la vida es Dios en acción. Dejémosle que se exprese y trabaje para nosotros.

 

lunes, 25 de agosto de 2014

Puedes ser feliz


Mensaje canalizado de un Maestro Ascendido (23 de Agosto de 2014)        


La felicidad aguarda a todos aquellos que esperan con sabiduría y paciencia la Providencia de Nuestro Señor.

domingo, 24 de agosto de 2014

El logro más importante del ser humano


            Seguro que un político considerará un gran logro el haber conseguido los votos necesarios para ser alcalde, concejal, congresista o presidente. Y lo mismo le ocurrirá al trabajador que consigue un ansiado ascenso en el trabajo, o al que consigue un trabajo después de tiempo sin empleo, o al futbolista que mete el gol que da la victoria a su equipo, o al estudiante que supera el curso, etc. Podría seguir poniendo millones de ejemplos de lo que cada uno considera un gran logro personal, podríamos no acabar, porque es seguro que cada persona ha conseguido algo que ansiaba realmente y eso la deja satisfecha y feliz.
            No suele durar mucho ese estado de felicidad, dura un ratito, más o menos largo. Piensa en lo que consideras tus logros personales y cuantifica el tiempo que te duró la felicidad por su consecución. La mente es voraz, y siempre necesita más, después de un logro quiere otro, y después otro, y después otro, y da lo mismo lo conseguido con anterioridad, si no consigue la siguiente meta, la tristeza, el desánimo y la decepción va a ser el estado anímico de la persona que no llega a conseguir su siguiente deseo.
            Todos los logros que te puedas imaginar, no son auténticos, no son reales, no son definitivos. El logro más auténtico que puede conseguir un ser humano es trascender a la mente, es dominarla.
            Buda lo dijo hace más de 2.500 años: “Somos lo que pensamos”, y ¿Qué pensamos habitualmente?, no hace falta que lo describa, deja un momento la lectura y recapacita sobre lo que va circulando por tu mente…………...
¿Alguno de esos pensamientos va a llevarte a la felicidad?, no es probable, ya que si no lo han hecho hasta ahora, ¿Por qué iba a ser ahora?
¿Por qué nada de lo conseguido en esta vida terrena nos da una felicidad duradera en el tiempo?, ¿Por qué siempre necesitamos más los seres humanos?
 
El alma, anhela unirse a Dios, pero ha de conseguirse desde el cuerpo, por eso todos los logros de la vida física al alma le parecen nada, y quiere que el cuerpo, su dueño durante la vida física, siga intentando esa unión. Pero no se va a conseguir a no ser que se consigan detener los pensamientos. La mente solo es necesaria para que la persona tome el primer impulso de acercamiento a Dios. Después ha de ceder el testigo a quien realmente sabe de esto, el corazón.
El corazón es el instrumento del alma, el corazón es la residencia de Dios. Para llegar al corazón solo hay que detener los pensamientos, solo hay que dominar la mente. Para ello has de hacer varias cosas: Incorporar a tu rutina diaria la meditación, estar pendiente de tus pensamientos para que en el momento en que seas consciente de que estás pensando lleves tu atención a otro sitio, por ejemplo la respiración que es lo que tenemos más a mano, y además siempre está ahí, y por último intentar tener pensamientos conscientes el mayor tiempo posible, del tipo “Yo Soy el alma”, “Yo Soy amor”, “Yo Soy alegría”, y todo lo bueno que deseas para ti, con el “Yo Soy” delante.
“Yo Soy” es la Energía Divina en el ser humano. Decir “Yo Soy”, es poner a trabajar esa Energía.
Intenta ser tú quien domine la mente, sin dejarte dominar por ella. Merece la pena.
 

El diario de Patricia (5)


            Así es como decidí dejar definitivamente la pastilla para no ser más dramática diré  que tuve un síndrome de abstinencia regular, tuve unas ganas de tomar locas de tomar  la pastilla, ansiedad, miedo y una gran inseguridad. Para comportarme me decía a mí misma, ahora sin pastilla que será mi vida, y ahí es donde pude comprender a los adictos, te vuelves la droga, en mi caso  me había convertido en pastilla y tenía que dejarla para siempre, de la misma manera que había dejado la universidad.
            Había dejado tantas cosas atrás, como dirían muchas personas: ”había perdido los mejores años de mi vida”, cosa que no creo ¿Cuáles son los mejores años de la vida del hombre? No lo sé, ¿La inocencia de la niñez?, ¿Los cambios de la adolescencia?, ¿La juventud, etapa de decisiones trascendentales?, ¿La madurez de la edad adulta?, ¿La serenidad de la vejez?
            No creo que haya perdido los mejores años de mi vida, una  vez que estaba muy angustiada por el futuro ya sin pastilla fui donde un astrologo para que me hiciera mi carta natal, algo en lo que antes no creía. Es posible que mucha gente no sepa lo que es una carta natal, yo tampoco se mucho. Lo que sé, es que en el momento que cada uno de nosotros nacemos los astros se encuentran ubicados en ciertas posiciones, lo que determina nuestro signo zodiacal, la personalidad y todo lo referente al futuro. Lo que todo el mundo quiere saber aunque diga que no.         
           

           El astrologo dijo que yo era de naturaleza tauro y ascendente géminis, o sea era doble cara o triple cara, porque como géminis son dos, con tauro serian tres, jaja.

            Además dijo algo que a mí me pareció muy tonto, que mi mal era de karma, según él, en mi anterior vida era  una hechicera que había hecho daño a una persona  a la misma edad en que comencé a enfermar y por eso estaba pagando. Si, creo en el karma, en las vidas anteriores, en lo de bruja también, porque me llama atención la magia el esoterismo las ciencias ocultas, pero él dijo que Dios me había castigado con mi enfermedad no  podría concebir un Dios castigador o vengativo, somos nosotros mismos los que decidimos tener ciertas lecciones y hasta no aprobar esas, volveremos  a regresar una y otra y otra vez, como una rueda, los gnósticos la llaman rueda de sansara a ese nacer, morir, nacer y morir y así sucesivamente supongo por la eternidad.
            Hay cosas de lo que dijo que vale recordar y espero nos sirva a todos:
Actuar con conciencia
            Como lo entendí, y como “intento” vivirlo, solo intento en actuar conscientemente, en hacer las cosas correctas, hacer lo correcto donde me encuentre, hacer las cosas pensando lo que hago, por ejemplo si estamos comiendo, comamos saboreando, sintiendo cada sabor, disfrutando cada bocado.
            No puedo quejarme, ya que el mal de mi cuerpo me hace estar mas consiente de mis actos, porque al no tener agilidad en las manos, hasta las cosas más sencillas como peinarme o amarrarme los pasadores de mis zapatillas requiere máxima concentración, lo que hace que en los momentos en que estoy haciendo la acción me olvido de todo.
Desarrollar la capacidad de amar
            Es lo más importante que me dijo el astrologo: Los seres humanos debiéramos aprender del gran maestro Jesús, un ejemplo muy claro de lo que es AMOR incondicional. Él es como una fuente de Amor del que todos podemos beber. Debía de aprender a amar como Él, aunque, por el momento no odio a nadie, ya es algo.
            Me dijo algo más: Que la enfermedad tenía un mensaje especial para mí, el día que descubra esas claves todo lo que tengo desaparecerá. Hace de esto ya mucho tiempo, y me pregunto ¿Cuál será el mensaje?
La vida continúa
            Con la pastilla vivía una fantasía, me mentía a mí misma. Muy pocas veces salía a la calle, me pasaba el día tirada en el mueble o en la cama, siempre escuchando boleros o música romántica, pensando en cómo se iban al tacho todos mis planes, tanto de estudios, amor. Lloraba, no a mares, pero si lo suficiente para olvidarme de lo que pudo ser y no fue, ni será, porque los chicos que me gustaban están actualmente casados o con hijos, y no solo lo decía por ellos, sino porque en ese momento no sabía las cosas que actualmente se de la vida.
            No me creo que ya lo sé todo, pero al menos se que la vida no nos hace nada, somos nosotros los que la complicamos y lo que nuestra mente interpreta como complicación, no es más que una oportunidad para aprender algo.
            La vida es como rio que sigue su cauce, con nosotros o sin nosotros, lo mismo le da, ella fluye y fluye.
            Pero en ese momento no sabía nada de eso, nada importaba ya, claramente la pastilla había enmascarado todo esto que debía ser un proceso natural de experimentar lo que tocaba experimentar en esta vida.
                                                                                               

sábado, 23 de agosto de 2014

Dios nos ama


Mensaje canalizado de un Maestro Ascendido (22 de Agosto de 2014)        

 
Qué donde quiera que esté su camino, y donde quiera que se encuentren en su camino espiritual, la Luz de Dios y su infinito Amor les rodee.

Palos en la rueda de la vida


            La ignorancia no exime de cumplimientos. Alguien puede no conocer para qué sirve un semáforo en rojo, pero si cruza la calle con el semáforo en rojo, es muy posible que un coche se lo lleve por delante, y cuando el atropellado llegue al otro lado de la vida de nada le va a valer decir: “es que yo no sabía para que estaba esa lucecita”. Está muerto y punto.
Por lo tanto, de nada vale, en este lado de la materia, el desconocimiento de si hay vida antes de la vida y si hay vida después de la muerte. Como al otro lado de la vida si que todos tenemos conocimiento de lo que realmente sucede, todos firmamos antes de venir a la vida lo que podríamos denominar nuestro contrato de vida. En él se especifica prácticamente todo: la fecha y el lugar de nacimiento, quienes serán las personas que nos acompañen, padres, hermanos, parejas, hijos, se especifican todos los encuentros, trabajos, estudios, y las condiciones en que se van a dar cada una de las circunstancias, en fin, un manual completo, que se respeta al pie de la letra. En ese manual, ya se encargan los que confeccionan con nosotros el plan de que todo lo que aparece en el reflejado sea posible de cumplir, nadie va a pedir imposibles. Y nadie del otro lado de la vida se va a saltar ni una coma de nuestro contrato, para ayudarnos a avanzar o para recordarnos que hacer, a no ser, claro está, que dicha ayuda este recogida y pactada en el contrato.
            Pero ante eso, no hay que olvidar que se encuentra nuestro libre albedrío, podremos cumplir lo pactado o no. Al llegar a la vida, hay cosas que se van a cumplir si o si, como es la fecha y el lugar de nacimiento, la fecha de la muerte, así como los padres de los que nacemos, pero para el resto, vamos a ser totalmente libres de cumplirlo o no. Pero hay más, que no parece ayudar mucho: Somos totalmente ignorantes, de manera consciente, de todo lo que hemos firmado antes de llegar a la vida. Es claro que no se cumple, en casi ninguna persona, en la inmensa mayoría de las veces, porque sino, nuestras idas y venidas a la materia finalizarían pronto, y no parece que sea sí, ya que todos llevamos a nuestras espaldas una buena cantidad de vidas.
            ¿Por qué no cumplimos nuestro contrato? De entrada, es claro que al no tener un libro de vida, o un manual, o una agenda en la que tuviéramos anotado el plan de vida, no sabemos, ni poco ni mucho, cuales son las decisiones que hemos de ir tomando para llegar a conseguir realizar lo establecido en el contrato, y por supuesto tampoco somos conscientes de cuáles son los hitos a conseguir, cual es nuestra misión, lo que debemos pagar o lo que nos deben a nosotros.
           

          En fin, un desastre. Llegamos a la vida sin saber qué hacer, y los que se encargan de enseñarnos y educarnos, no solo no tienen ni idea de cuál es nuestra misión, sino que tampoco conocen la suya.
            Ante este panorama, ¿Qué hemos de hacer? La primera idea casi sería suicidarse, ¿Qué hacemos aquí, si no sabemos para que hemos venido? Pero si, siempre hay una manera de saber qué camino tomar.
            En todos los seres humanos existen, podríamos decir, dos voces: una es la voz de la conciencia, y la otra es la voz del corazón. La voz de la conciencia es una voz muy tenue, casi un susurro, que de entrada nos va diciendo lo que está bien y lo que está mal. Es importante prestarle atención las primeras veces que nos llega esa voz, porque si no la hacemos caso, corremos el riesgo de que se vaya apagando y al final no vamos a tener la guía de si lo que estamos haciendo es lo correcto o no. Por supuesto, a los que se les apaga esa voz, poco les importa si lo que hacen está bien o mal. 
            Si no escuchamos la voz de la conciencia que nos habla a “toro pasado”, difícilmente vamos a escuchar la voz del corazón, que aún es más tenue, tan tenue que es más un sentimiento o una emoción que una voz. Si no escuchamos la voz de la conciencia, el corazón, es posible, que se haya endurecido, de tal manera, que se haya formado un caparazón que no deje entrar ni salir ninguna emoción. Estos tienen muy pocas posibilidades de cumplir su plan de vida.
            Si se escucha la voz de la conciencia, es posible escuchar al corazón. El corazón, que es el instrumento del alma, tiene todo el conocimiento del alma, que no es otro que el conocimiento del plan de vida. Las palabras del corazón son la intuición. Sin embargo, seguir la intuición aun es más difícil que seguir los dictados de la voz de la conciencia, sobre todo si se pasa la intuición por el tamiz de la mente, tamiz muy tupido, que en muchas, muchísimas ocasiones le es imposible atravesar, porque la misma mente se encargará de rechazarlo: “Que locura si hago eso”, “Que pensará la gente”, “Y ¿De qué voy a vivir”, etc., etc. El resultado es que la intuición se va a quedar en el baúl de los recuerdos.
            Con cada intuición que se queda en el baúl de los recuerdos, hay una parte del plan de vida que no se cumple, y el alma se entristece, y la vida se convierte en dolor y en sufrimiento. Es ponerle palos a las ruedas de la vida, con lo cual esta se detiene y puede llegar a pudrirse, como el agua estancada.
            ¡Sacar los palos de la rueda!, ¡dejar que se mueva la vida!, ¡seguir las intuiciones que no son más que los gritos que da el alma para que se cumpla el plan de vida, su plan de vida!
 Seguir la intuición es como montarse en una alfombra voladora que va a volar directamente al próximo acontecimiento de la vida, seguir la intuición es vivir la vida de la mano con Dios, seguir la intuición es asegurarse una vida plena, alegre y feliz, seguir la intuición es empezar a contar de manera regresiva las reencarnaciones pendientes, seguir la intuición es vivir alineados con el alma.
            Alguien puede creer que seguir la intuición es de valientes, yo tengo mis dudas, aunque parezcan cobardes los que ponen palos a las ruedas, en realidad son unos valientes, porque se van a enfrentar a una vida de dolor, de sufrimiento, de tristeza, de desengaños, de enfermedad, y lo saben. Se van a enfrentar a una vida inútil que les habrá generado más Karma del que se han liberado.
            ¡Quita los palos de las ruedas!, ¡Deja que ruede tu vida!

   

viernes, 22 de agosto de 2014

No importa nada, Dios está


Mensaje canalizado de un Maestro Ascendido (20 de Agosto de 2014)        

 
No importa lo profundo del abismo, Dios tenderá un puente. No importa lo oscuro del panorama, Su Fuerza encenderá una luz. No importa lo complicado del problema, Su infinito Amor te mostrará la solución.

martes, 19 de agosto de 2014

Dios es


Mensaje canalizado de un Maestro Ascendido (18 de Agosto de 2014)        


Dios es confianza plena, Dios es la paz absoluta, Dios es la certeza completa de que todo está bien, Dios es amor incondicional aquí y ahora y para todos los seres vivientes.

Reflexiones en el camino


De los miles de millones de personas que habitan el planeta hay un número, que no parece muy grande, aunque afortunadamente parece que va creciendo, que trata de encontrar la paz, la felicidad, la alegría y el amor por otros medios que no sean los conocidos, los materiales, los que nos ofrece la sociedad. Son los que se han encontrado con el yoga, con la meditación, con las diferentes técnicas de sanación y crecimiento, con los libros de autoayuda, y posiblemente con un sinfín de técnicas más, pero también con su trabajo como voluntarios, o dedicando sus vacaciones al servicio a los demás.
            Son estos, también, los que ya sea con su mochila a la espalda, o alojándose en hoteles de cinco estrellas, van transitando por los lugares considerados sagrados o más energéticos del planeta, para sentir esa energía y vivir experiencias más o menos místicas.
            Hablan de leyes, la Ley de la Atracción, la Ley del Karma, la Ley del Dharma, la Ley del Mentalismo, etc. Leen Metafísica, Física Cuántica o Teosofía, y son, en un porcentaje elevado, lectores y comentaristas, más que seguidores, de las enseñanzas budistas o hinduistas.
           

             Pero muy pocos hablan de Dios y, sin embargo, aunque lo desconozcan, lo que realmente están buscando es a Él. Hablan de encontrar la Iluminación, y no parecen recordar que Iluminarse es encontrarse con Dios; hablan del amor, y no parecen recordar que Dios es Amor; hablan de encontrar la paz y la felicidad, y no parecen recordar que Dios es Paz y Felicidad.
            Personalmente me ha pasado lo mismo durante muchos años. No podía, ni quería hablar de Dios, ya que en los primeros tiempos asociaba a Dios con las religiones, y no podía entender que Dios permitiera que le manipularan de esa manera tan, a veces, terrorífica. Tenemos como ejemplo a tantos dictadores que teniendo en el haber de su conciencia miles y millones de muertes, seguían los ritos y tradiciones de las religiones, y fueran recibidos a bombo y platillo por los jerarcas de las iglesias. Después empecé a entender que Dios lo permite todo, porque nos da absoluta libertad para hacer y deshacer en esta obra de teatro que es la vida.
            Pero seguía resistiéndome a hablar de Dios, supongo que por pudor. Me sentía demasiada poquita cosa para poner en mi boca la palabra Dios, era como si ensuciara Su Nombre. Hoy hablo de Él sin ambages, es decir, de manera clara y directa, sin insinuaciones o rodeos. No es que me sienta hoy más crecido, no, me siento la misma poquita cosa, pero he comprendido que todo mi trabajo en esta vida es acercarme cada día más a Dios, porque es mi origen y mi destino, he comprendido que todo mi aprendizaje en esta vida es aprender a amar, porque es el atajo que me va a llevar directamente a Él.
            Si a alguno de los que están inmersos en la búsqueda de sí mismos, les ocurre lo mismo, sacúdanse los prejuicios y griten a voz en grito ¡Soy un Hijo de Dios!,  y mi búsqueda solo es encontrar el camino de retorno a Él.
 

domingo, 17 de agosto de 2014

Memoria de pez (Las preguntas del millón) y 2


Si, ya sé quién soy, ¡Soy un hijo de Dios!
Todos los seres humanos nos sentimos hijos de nuestros padres físicos, lo cual es normal, y actuamos como tal, honrándoles y respetándoles. Pero, si como ya sabemos tenemos a nuestras espaldas un bagaje de miles y miles de vidas, ¿Qué pasa con los padres de las vidas anteriores?, bueno, en realidad supongo que nada, como no nos acordamos de otras vidas, no hay problema de que se sientan ofendidos. Además es muy posible que ya estén acompañándonos en esta vida como hermanos, primos, parejas o hijos.
Por lo tanto, está claro que estos padres, que son nuestros padres en esta vida física, son nuestros padres en la vida de la materia, son nuestros padres en nuestro sueño, en nuestra fantasía. Pero sus cuerpos son tan caducos como el nuestro. Nosotros somos un alma, un alma eterna, y ese alma es la que es hija de Dios. Y Dios es nuestro Padre eterno, el mismo Padre una vida tras otra. Así que si honramos y respetamos a los padres de un ratito, porque un ratito es una vida comparada con la eternidad del alma, ¿Que no habremos de hacer con nuestro Padre eterno?
 


Podemos tratar con Dios de dos maneras: Una superficial colgándonos la etiqueta de socios de una determinada religión, y asistir a sus ritos, y respetar las costumbres y tradiciones, y otra interior, auténtica, verdadera, que requiere entrar a nuestro corazón para encontrarnos con Dios cara a cara, y así honrarle, amarle y respetarle. Es en nuestro interior donde tienen que producirse los auténticos cambios; de donde tiene que brotar hacia el exterior la verdadera transformación, la forma distinta de ser, el modo diferente de comportarse, la auténtica manera de entender el amor, la realidad de que todos somos hermanos. Y esa transformación nos va a llevar al servicio y a la ayuda al otro. “Es dando como se recibe”.
Termino con uno de los mensajes que el Maestro Ascendido nos regala cada día antes de la meditación: Saberse hijos de Dios implica entender que todos somos lo mismo, que todos necesitamos respeto y amor incondicional.
Saberse hijos de Dios implica también que aunque estemos en diferentes puntos del camino, todos venimos y vamos hacia Lo Mismo.
Y por último, saberse hijo de Dios es entender que si vamos a ayudar a alguien, no debemos juzgarlo ni criticarlo, tan solo debemos dejar que el apoyo salga desde el fondo de nuestro corazón.
Ya sé también de donde vengo y adónde voy: Vengo de Dios y retornaré a Dios. Está reflejado en el segundo párrafo del mensaje anterior: “Todos venimos y vamos hacia lo Mismo”.
            Si todos venimos y vamos hacia Dios, ¿Por qué la diferencia?, ¿Por qué cada ser se encuentra en un punto distinto del camino?, por su aprendizaje, por su capacidad para amar. Si amaramos lo suficiente nuestro acercamiento a Dios sería increíble, porque el Amor es el atajo que no va a llevar directamente a Dios. Si amas lo suficiente no puedes juzgar, ni criticar, ni mentir, ni robar, ni matar. Si amas lo suficiente no hay espacio para la ira, ni para la pereza, ni para la tristeza, ni para el dolor, ni para el sufrimiento. Si amas lo suficiente, todo es respeto, todo es ayuda, todo es desapego, todo es alegría, todo es paz.
            Solo hay que Amar, lo demás llegará por añadidura. Por lo tanto a la pregunta ¿Qué hago aquí?, la respuesta es obvia, estoy aprendiendo a Amar.
Quiero terminar con otros tres mensajes del Maestro, referentes al Amor: Hay que ser valientes para amar verdaderamente. Es necesario aprender de Dios que nos ama con inmensa bondad, con inmensa compasión y con inmensa paciencia.
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Amar sin condiciones, ayudar sin condiciones, y perdonar sin condiciones es todo lo que necesitamos para tener paz interior y felicidad completa.
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Para entrar en la Energía de Dios no es necesaria la preparación académica ni espiritual. Sólo es necesaria la voluntad, al amor a Dios, el amor incondicional hacia Dios y hacia todo lo que Él ha creado.
Las puertas siempre están abiertas.
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Tres hombres se encuentran en el campo y se preguntan: “¿Qué estás buscando?”.
El primer hombre dice: “Yo busco Sabiduría”, para tener acceso a los grandes mensajes de los Maestros.
El segundo hombre dice: “Yo busco la Verdad”, para que nadie obstaculice mi camino con mentiras o con trucos.
Y el tercer hombre dice: “Yo busco el Amor”.
Los dos hombres le miran y entre burlas le preguntan: ¿Por qué? Porque si encuentro el Amor solo las cosas sublimes vendrán a mi camino, por lo tanto mi camino será más corto, y al llegar, y al estar en frecuencia con el Amor, tendré acceso a las más grandes enseñanzas de los Maestros.
No importan donde vayamos, el camino siempre es el Amor.
 

sábado, 16 de agosto de 2014

Servir para ser feliz


Mensaje canalizado de un Maestro Ascendido (16 de Agosto de 2014)        

 
El que procura su propia felicidad no puede ser feliz. La felicidad completa está en el servicio hacia los demás.

Memoria de pez (Las preguntas del millón)


            Tengo una memoria muy selectiva, o casi mejor llamarla memoria de pez, todo lo que no es importante para algo en mi vida lo olvido en tres segundos. No recuerdo títulos de películas, ni de canciones, ni de libros, no recuerdo caras ni nombres, me pierdo en cualquier ciudad y en cualquier carretera. En fin, me parece que no podré contar batallitas, ni muchas ni pocas, cuando sea un poco más abuelo. Supongo que alguien pensará que soy un desastre.
            Pero sí recuerdo, como si fuera hoy, cuando comencé a hacerme las preguntas del millón: ¿Quién seré realmente?, ¿Vendré de algún lugar?, ¿Qué hago aquí?, ¿Para qué habré venido?, ¿Iré a algún sitio cuando me muera?
Estaba realizando un curso de capacitación para comenzar a trabajar en una empresa en la que había aprobado las oposiciones. Aun no había cumplido los dieciocho años.
            Cada día subía en el ascensor, grande, en aquella época me parecía enorme, con un buen número de personas, trabajadores de la empresa, y estudiantes como yo. Siempre he sido tímido y callado, y creo que mejor escuchador que hablador. Es increíble lo que se puede aprender únicamente escuchando. Sin embargo, en ese ascensor no aprendía mucho porque siempre escuchaba las mismas conversaciones: Los lunes, que vaya rollo tener que trabajar después del fin de semana, y los resultados de la jornada futbolística del domingo, el mejor gol, la mejor jugada, el resultado más sorprendente, en fin, un resumen completo de casi todos los partidos. Pensaba entonces, y sigo pensando, a pesar de que yo también tengo cierta simpatía por algún equipo, que me parecía una tontería comentar con tanto entusiasmo, las patadas que veintidós niños, forrados de dinero, le daban a una pelotita. Los martes, miércoles y jueves se comentaban los programas, muchos de ellos basura, de la televisión, y los viernes, el día grande, todo el mundo contento porque llegaban dos días de fiesta.
           
             Pensaba entonces que vaya tontería de vida la de los comentaristas del ascensor, y la de tanta y tanta gente que hacia lo mismo. Así se pasaban hasta los sesenta y cinco años, para después jubilarse, enfermar, y más tarde o más temprano morir.  ¿Y?, ¿De qué les había servido la vida?, ¿Para qué les había servido tanta ciencia futbolística o tanto saber de moda o de dietas de adelgazamiento?
            Ante tanto despropósito, me parece totalmente normal, y me alegro infinito de que mi memoria se especializara en olvidar tanta simpleza. Sin embargo, tener esta memoria selectiva, o casi memoria de pez, tiene grandes ventajas. La más importante es que nadie puede ofenderme. Las ofensas las olvido con la misma facilidad que se me olvida el día en el que vivo. Vivir de esta manera, sin tener en cuenta lo que los demás opinen, lo que los demás juzguen o critiquen, tiene grandes ventajas, ¡Soy feliz!, y lo soy, a pesar de que a la mayoría de las personas parece que la felicidad de los demás les incomoda, y se encargan de meter en el cerebro de todo el mundo la mayor cantidad de basura que pueden. ¡Pobres de los que no tienen memoria de pez y recuerdan cada palabra, cada ofensa, y cada carga de culpabilidad que los demás esparcen generosamente encima de ellos!
La memoria de pez es otra ventaja para vivir en el presente. No se puede ir al pasado porque no se recuerda y no se pueden hacer muchos planes de futuro porque no sirven de nada, se me olvidan enseguida. En fin, que lo que muchas personas pueden calificar como desastre, para mi es una bendición de Dios.
            No sé si los comentaristas del ascensor se habrán hecho alguna vez las tontas preguntas del millón. Yo además de hacérmelas, he intentado encontrar las respuestas, y creo que lo he conseguido, conozco las respuestas, y ahora estoy inmerso en el difícil trabajo de integrar en mí ser las respuestas.
Continuará………………………