El viaje del alma

El alma no tiene raza, no tiene religión, solo conoce el Amor y la Compasión.
Todos somos seres divinos, hace miles de años que lo sabemos, pero nos hemos olvidado y,
para volver a casa tenemos que recordar el camino. BRIAN WEISS




viernes, 27 de junio de 2014

El camino siempre es el Amor


Mensaje canalizado de un Maestro Ascendido (27 de Junio de 2014)        



Tres hombres se encuentran en el campo y se preguntan: “¿Qué estás buscando?”.
El primer hombre dice: “Yo busco Sabiduría”, para tener acceso a los grandes mensajes de los Maestros.
El segundo hombre dice: “Yo busco la Verdad”, para que nadie obstaculice mi camino con mentiras o con trucos.
Y el tercer hombre dice: “Yo busco el Amor”.
Los dos hombres le miran y entre burlas le preguntan: ¿Por qué? Porque si encuentro el Amor solo las cosas sublimes vendrán a mi camino, por lo tanto mi camino será más corto, y al llegar, y al estar en frecuencia con el Amor, tendré acceso a las más grandes enseñanzas de los Maestros.
No importa donde vayamos, el camino siempre es el Amor.

jueves, 26 de junio de 2014

Bondad


Mensaje canalizado de un Maestro Ascendido (25 de Junio de 2014)        



La bondad humana es lo que mantiene viva a toda la gente necesitada en el mundo, no solamente a la gente necesitada de aspectos físicos, sino también a los necesitados de aspectos espirituales.

Cuando Vds. salgan a la calle, no pidan que les traten con bondad, sean Vds. la bondad que quieren en el mundo.

miércoles, 25 de junio de 2014

Lo que el corazón quiere, la mente se lo muestra


Esta es una entrevista que La Vanguardia Digital le realizó al Dr. Mario Alonso Puig quien es Médico Especialista en Cirugía General y del Aparato Digestivo, Fellow de la Harvard University Medical School y miembro de la New York Academy of Sciences y de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia.
 
Hasta ahora lo decían los iluminados, los meditadores y los sabios; ahora también lo dice la ciencia: son nuestros pensamientos los que en gran medida han creado y crean continuamente nuestro mundo. "Hoy sabemos que la confianza en uno mismo, el entusiasmo y la ilusión tienen la capacidad de favorecer las funciones superiores del cerebro. La zona prefrontal del cerebro, el lugar donde tiene lugar el pensamiento más avanzado, donde se inventa nuestro futuro, donde valoramos alternativas y estrategias para solucionar los problemas y tomar decisiones, está tremendamente influida por el sistema límbico, que es nuestro cerebro emocional. Por eso, lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando”. Hay que entrenar esa mente.
Tengo 48 años. Nací y vivo en Madrid. Estoy casado y tengo tres niños. Soy cirujano general y del aparato digestivo en el Hospital de Madrid. Hay que ejercitar y desarrollar la flexibilidad y la tolerancia. Se puede ser muy firme con las conductas y amable con las personas. Soy católico. Acabo de publicar Madera líder (Empresa Activa) IMA SANCHÍS - 18/10/ 2004
 
- Más de 25 años ejerciendo de cirujano. ¿Conclusión?
-Puedo atestiguar que una persona ilusionada, comprometida y que confía en sí misma puede ir mucho más allá de lo que cabría esperar por su trayectoria.
- ¿Psiconeuroinmunobiología?
-Sí, es la ciencia que estudia la conexión que existe entre el pensamiento, la palabra, la mentalidad y la fisiología del ser humano. Una conexión que desafía el paradigma tradicional. El pensamiento y la palabra son una forma de energía vital que tiene la capacidad, (y ha sido demostrado de forma sostenible), de interactuar con el organismo y producir cambios físicos muy profundos.
- ¿De qué se trata?
-Se ha demostrado en diversos estudios que un minuto entreteniendo un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en una situación delicada durante seis horas. El distrés, esa sensación de agobio permanente, produce cambios muy sorprendentes en el funcionamiento del cerebro y en la constelación hormonal.
- ¿Qué tipo de cambios?
-Tiene la capacidad de lesionar neuronas de la memoria y del aprendizaje localizadas en el hipocampo. Y afecta a nuestra capacidad intelectual porque deja sin riego sanguíneo aquellas zonas del cerebro más necesarias para tomar decisiones adecuadas.
- ¿Tenemos recursos para combatir al enemigo interior, o eso es cosa de sabios?
-Un valioso recurso contra la preocupación es llevar la atención a la respiración abdominal, que tiene por sí sola la capacidad de producir cambios en el cerebro. Favorece la secreción de hormonas como la serotonina y la endorfina y mejora la sintonía de ritmos cerebrales entre los dos hemisferios.
- ¿Cambiar la mente a través del cuerpo?
-Sí. Hay que sacar el foco de atención de esos pensamientosque nos están alterando, provocando desánimo, ira o preocupación, y que hacen que nuestras decisiones partan desde un punto de vista inadecuado. Es más inteligente, no más razonable, llevar el foco de atención a la respiración, que tiene la capacidad de serenar nuestro estado mental.
- ¿Dice que no hay que ser razonable?
-Siempre encontraremos razones para justificar nuestro mal humor, estrés o tristeza, y esa es una línea determinada de pensamiento. Pero cuando nos basamos en cómo queremos vivir, por ejemplo sin tristeza, aparece otra línea. Son más importantes el qué y el porqué que el cómo. Lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando.
- Exagera.
-Cuando nuestro cerebro da un significado a algo, nosotros lo vivimos como la absoluta realidad, sin ser conscientes de que sólo es una interpretación de la realidad.
- Más recursos....
-La palabra es una forma de energía vital. Se ha podido fotografiar con tomografía de emisión de positrones cómo las personas que decidieron hablarse a sí mismas de una manera más positiva, específicamente personas con trastornos psiquiátricos, consiguieron remodelar físicamente su estructura cerebral, precisamente los circuitos que les generaban estas enfermedades.
- ¿Podemos cambiar nuestro cerebro con buenas palabras?
-Santiago Ramón y Cajal, premio Nobel de Medicina en 1906, dijo una frase tremendamente potente que en su momento pensamos que era metafórica. Ahora sabemos que es literal: "Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro".
- ¿Seguro que no exagera?
-No. Según cómo nos hablamos a nosotros mismos moldeamos nuestras emociones, que cambian nuestras percepciones. La transformación del observador (nosotros) altera el proceso observado. No vemos el mundo que es, vemos el mundo que somos.
- ¿Hablamos de filosofía o de ciencia?
-Las palabras por sí solas activan los núcleos amigdalinos. Pueden activar, por ejemplo, los núcleos del miedo que transforman las hormonas y los procesos mentales. Científicos de Harvard han demostrado que cuando la persona consigue reducir esa cacofonía interior y entrar en el silencio, las migrañas y el dolor coronario pueden reducirse un 80%.
- ¿Cuál es el efecto de las palabras no dichas?
-Solemos confundir nuestros puntos de vista con la verdad, y eso se transmite: la percepción va más allá de la razón. Según estudios de Albert Merhabian, de la Universidad de California (UCLA), el 93% del impacto de una comunicación va por debajo de la conciencia.
- ¿Por qué nos cuesta tanto cambiar?
-El miedo nos impide salir de la zona de confort, tendemos a la seguridad de lo conocido, y esa actitud nos impide realizarnos. Para crecer hay que salir de esa zona.
- La mayor parte de los actos de nuestra vida se rigen por el inconsciente.
-Reaccionamos según unos automatismos que hemos ido incorporando. Pensamos que la espontaneidad es un valor; pero para que haya espontaneidad primero ha de haber preparación, sino sólo hay automatismos. Cada vez estoy más convencido del poder que tiene el entrenamiento de la mente.
- Deme alguna pista.
-Cambie hábitos de pensamiento y entrene su integridad honrando su propia palabra. Cuando decimos "voy a hacer esto" y no lo hacemos alteramos físicamente nuestro cerebro. El mayor potencial es la conciencia.
- Ver lo que hay y aceptarlo.
-Si nos aceptamos por lo que somos y por lo que no somos, podemos cambiar. Lo que se resiste persiste. La aceptación es el núcleo de la transformación. 
 

martes, 24 de junio de 2014

Dios espera


Mensaje canalizado de un Maestro Ascendido (23 de Junio de 2014)        



Dios está en todos los seres del Universo. No necesita manifestarse porque Dios Es.
Nos ama incondicionalmente y siempre espera por nosotros, sin importar lo que hayamos hecho o lo que hayamos dejado de hacer.
Lo mismo da si tenemos malas intenciones, El siempre espera sin importar cuando. Siempre espera que volvamos hacia El.

lunes, 23 de junio de 2014

La verdad os hará libres


            Juan 8,32: Jesús dijo a los judíos que habían creído en él: “Si os mantenéis firmes en mi doctrina sois de veras discípulos míos, conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”.
            ¿Cómo podemos hoy, que no tenemos a Jesús físicamente entre nosotros, aplicar a nuestra propia vida la frase “La verdad os hará libres”?, ¿Cómo podemos mantenernos firmes en su doctrina, cuando sus interlocutores, (las religiones), la han denigrado tanto?, ¿Es necesario conocer alguna verdad?, ¿Somos realmente libres?
Personalmente creo que ni somos libres, ni conocemos la verdad, porque vivimos una vida de engaño, vivimos una vida de esclavitud, sin necesidad de grilletes. Vivimos prisioneros de la sociedad de consumo, vivimos prisioneros de las religiones, vivimos prisioneros de los políticos, vivimos prisioneros de los medios de comunicación, vivimos prisioneros del qué dirán, vivimos prisioneros de la enfermedad, vivimos prisioneros de nuestras creencias, vivimos prisioneros de nuestras carencias, vivimos prisioneros de nuestras propias mentiras, vivimos prisioneros de nuestra propia mente.
            Es normal que nos engañe la sociedad, necesita de nosotros para que consumamos cada vez más, y nos dejamos engañar creándonos falsas necesidades. Es normal que nos engañen los políticos, necesitan nuestro voto para seguir medrando, y nosotros, desmemoriados, se lo damos. Es normal que nos engañen las religiones, necesitan socios atemorizados para su subsistencia. Es normal que vivamos prisioneros de los medios de comunicación, también nos necesitan para vender más. Pero que nos engañemos a nosotros mismos, es imperdonable.
          

                Y nos engañamos a nosotros mismos cuando nos creemos que somos “Fulanito de Tal” y que tenemos que ser cada vez más importantes, aunque para ello tengamos que pisar a quien esté delante de nosotros. Nos engañamos a nosotros mismos cuando vemos a alguien como nuestro enemigo, o como nuestro rival. Nos engañamos a nosotros mismos cuando criticamos, cuando juzgamos o cuando envidiamos a cualquiera que pase por nuestro lado. Nos engañamos a nosotros mismos con el sufrimiento, la tristeza, la ira o el desamor, creyendo que la vida es sufrimiento y que es normal que nos arrastre al dolor. Nos engañamos a nosotros mismos cuando buscamos la felicidad en el exterior, sin saber que ya la tenemos y está en nuestro interior.

            Por lo tanto hemos de dejar de autoengañarnos, y por supuesto, no creer en los cantos de sirena de la sociedad, de los políticos, de las religiones, de las modas, que nos mantienen esclavos de sus dogmas, de sus engaños y de sus opiniones, y buscar la verdad para conseguir la auténtica liberación.
            Aunque es muy posible que ya seamos conocedores de la verdad, y que todo lo que tengamos que hacer sea integrar esa verdad.
El primer eslabón de la verdad es, sin lugar a dudas, nuestra procedencia y nuestro destino, y muy pocos son, al menos de los que se asoman a esta ventana, los que alberguen alguna duda de su divinidad, de su procedencia divina y de su vuelta a Dios. Sin embargo, a pesar de ser conscientes de que somos hijos de Dios, no actuamos como tal, actuamos siguiendo los impulsos de la materia, los impulsos del exterior, queremos poseer cada vez más, más dinero, más prestigio, más poder. Eso es vivir una mentira, eso es vivir encadenados a algo que no somos. Empecemos a vivir nuestra divinidad y empezaremos a sentir lo que realmente es la libertad.
El segundo escalón de la verdad es el equipaje que hemos de llevar en el recorrido de nuestro camino divino, en nuestro deambular por la vida. Ese equipaje no es dinero para entrar en los paradores del camino, no es alegría para tatarear los temas de moda mientras manejamos por nuestro camino, no es felicidad, no es paz, solo es amor. El amor nos va a suministrar todo aquello que necesitemos. Creemos, erróneamente, que comenzamos el camino con las alforjas vacías, y que hemos de ir encontrando amor, alegría, felicidad, paz o serenidad, según vamos caminando por la vida. Tremendo error, nada que realmente merezca la pena lo vamos a encontrar fuera de nosotros mismos.
Vivir el amor en nuestra divinidad, es la auténtica verdad que nos va a permitir ser realmente libres. Porque desde esa libertad entenderemos que todo es correcto, que todo está bien, que nada importa, excepto hacer a los demás participes de nuestra felicidad.

sábado, 21 de junio de 2014

Canalizaciones espirituales (Via Skype)


El diario de Patricia (3)


El comienzo:
Mejor vayamos al inicio de mi vida: Naci en alguna parte de este planeta Tierra, de cielo bello iluminado por la luna y las estrellas, mas específicamente en la ciudad de Puno, en el Perú. Por el trabajo de mis padres tuvimos que trasladarnos a un anexo de provincia, un pueblito de las alturas del altiplano. Hasta los tres años viví ahí, hacia, dicen, mucho frio, lo cual parece normal porque Puno está a más de cuatro mil metros de altura, yo no recuerdo mucho de esa época, lo que si recuerdo claramente son dos episodios traumáticos de mi niñez.
El primero, aunque traumático para mi, recordado ahora es un poco gracioso. Un día, no recuerdo que edad tenía pero recién aprendía a caminar, salimos a la plaza central del pueblo y como era campo había vacas, ovejas, carneros, de  esos que cornean. Uno me comenzó a corretear por el parque, así es como aprendí a caminar y de frente  a correr. Hasta ahora lo recuerdo, pero no con pena, si  no como algo gracioso, si mis padres hubieran tenido una cámara lo podían haber filmado, y seguro que habría aparecido en la tele en uno de esos programas de videos graciosos.
El  otro es un poco triste. En esos años estaba en su apogeo el terrorismo de los años ochenta en el Perú, los terrucos, nombre con el que se les conocía, entraban a pueblos alejados donde no había policías ni militares, hacían asambleas donde adoctrinaban en su ideología a los  pobladores, asesinaban a autoridades o a todos los que estaban en su contra. Uno de esos días hubo un fuerte rumor de que terroristas habían atacado el pueblo anterior al nuestro, los siguientes éramos nosotros, esto me contó mi mama, pero lo que recuerdo claramente cuando tocaron la puerta de nuestra casa era un vecino que nos dijo eso, que estaban cerca al pueblo.
Todo quedó en un rumor, ellos afortunadamente nunca llegaron, pero sí que estuvieron cerca. Por las noticias nos enteramos que mataron a mucha gente, muy, pero muy cerca de nosotros.
Con esa experiencia mis padres cambiaron sus planes la familia. Nació mi hermano y a pesar que era un sitio lindo, según me cuentan, nos vinimos al Cusco que es aun más lindo.
Ya instalados en el Cusco, con cinco años asistí a un jardín de niños muy cerca de mi casa y posteriormente hice la primaria en una escuela también en mi mismo barrio, solo les puedo decir que es en San Sebastián para evitar los autógrafos, ja, ja.
Siento que viví una niñez muy inocente y de hecho fue así: disfruté del campo jugando con vecinas a las casitas, a las  muñecas, corriendo y saltando a más no poder. Recuerdo que de noche salíamos a jugar de todo, nos divertíamos un montón, eran otros tiempos, es notorio que las cosas han cambiado.
Aun sueño con ese cuerpo, sin una pizca de temblor, ágil, audaz, atrevido, con función motora normal, que podía bailar rítmicamente. Realmente debemos perder algo para valorar lo que tenemos. Debe ser una ley o algo así. Cuando llega la enfermedad a tu vida y llega una como la que a mí me ha tocado, es como una bofetada. Ahí es cuando descubrí que no era tan importante mi estatura, sobre todo si tenía un buen cuerpo o si estaba “rica” como dice la juventud últimamente.
 

jueves, 19 de junio de 2014

Energía


Mensaje canalizado de un Maestro Ascendido (18 de Junio de 2014)        



Cada uno tiene un campo de energía diferente. Algunos tienen un poco más de energía sutil, mientras otros permiten que su energía sea un poco más densa.
Pero cada uno de nosotros, con todas sus peculiaridades, es una pieza irrepetible, única e indispensable de la Creación.

Meditación para aceptarte como eres. (Meditación de Kundalini-Yoga)



Servicio


Mensaje canalizado de un Maestro Ascendido (16 de Junio de 2014)        

 
La mayor fuente que suministra alegría al corazón es el servicio.
No hay mayor dicha que servir a los propósitos de Nuestro Señor.

sábado, 14 de junio de 2014

Enfermedad


Mensaje canalizado de un Maestro Ascendido (14 de Junio de 2014)        

 
La enfermedad es un signo de que algo en vuestro equilibrio no está bien.
Nadie en este plano físico pide estar enfermo, pero si hay una causa principal por la cual todos tienen alguna enfermedad.
Es solo cuestión de preguntarle al corazón, es cuestión de meditar y preguntarle al corazón que es lo que tenemos que hacer.

Equipaje para la vida


Mensaje canalizado de un Maestro Ascendido (13 de Junio de 2014)        



Que Dios siempre guie vuestros pasos, que donde quiera que vayan lleven amor, paz y bien a todo el que esté cerca de Vds., y que todo lo que suceda en vuestra vida cobre sentido al final del tiempo.

viernes, 13 de junio de 2014

Cambia tu realidad


                El Libro de Oro de Saint Germain, (cuya lectura recomiendo), comienza diciendo que “La Vida, en todas sus actividades, donde quiera que ella se manifieste, es Dios en acción. Es por la falta de conocimientos en la forma de aplicar el pensamiento-sentimiento, que los seres humanos están siempre interrumpiéndole el paso a la Esencia de la Vida. De no ser por esa razón, la Vida expresaría su perfección con toda naturalidad y en todas partes.
            La tendencia natural de la Vida es Amor, Paz, Belleza, Armonía y Opulencia. A ella le es indiferente quien la use y continuamente está surgiendo para manifestar de más en más su perfección, y siempre con ese impulso vivificador que le es inherente.
            YO SOY es la actividad de la Vida. Cuando decimos YO SOY, sintiéndolo, abrimos la fuente de la Vida Eterna para que corra sin obstáculos a lo largo de su curso; en otras palabras, le abrimos la puerta ancha a su flujo natural”.
            ¿Cómo funciona el pensamiento, que es capaz de impedir el paso a la Esencia de la Vida, a la perfección de la Vida diseñada por Dios, a la Esencia Divina o a la manifestación de Dios en todos los aspectos de la Vida?
Los pensamientos no aparecen porque sí en el cerebro. Los pensamientos son como nubecitas que se encuentran alojados en una de las capas del aura, concretamente en una que se denomina cuerpo mental, y es en él donde se desarrollan los poderes de la mente, donde se desarrollan los pensamientos, incluso la memoria y la imaginación.
Todas las personas tenemos, prácticamente, los mismos pensamientos en el cuerpo mental, con diferencias de matices. Con un ejemplo veremos claro cuáles son esos matices. El pensamiento de divinidad para un cristiano será Jesús, mientras que para un budista será Buda, o para un hinduista será Krishna. Sin embargo, el pensamiento de divinidad estará inherente en los tres.
La pregunta lógica sería: ¿Si todos tenemos alojados en nuestro cuerpo mental los mismos pensamientos, porque unas personas tienen pensamientos que les llevan al sufrimiento y otras personas, (las menos), tienen pensamientos que les llevan a la felicidad?
 
Los pensamientos se denominan formas de pensamiento, y para expresarse viaja el pensamiento desde el cuerpo mental hasta el cerebro. Cada vez que tenemos un pensamiento se genera una energía que viene determinada por el tipo de pensamiento. Esa energía, por un lado, afecta al cuerpo emocional de la persona generando un sentimiento o una emoción determinada, y por otro lado engorda a la forma de pensamiento original.
No es necesario decir, que cualquier emoción tiene su inicio en el pensamiento. Ansiedad, estrés, miedo, tristeza, alegría, carencias, etc., etc., son solamente producto de nuestro pensamiento. Y son justamente nuestra colección de emociones las que determinan la vida. Son esas emociones las que bloquean el libre fluir de la tendencia natural de la Vida, que decíamos al principio que es Amor, Paz, Belleza, Armonía y Opulencia.
Pero aun hay más. La forma de pensamiento se va haciendo mayor cada vez que tenemos el mismo pensamiento. Puede llegar a crecer hasta tal punto que se forme lo que se denomina entidad de pensamiento. La entidad de pensamiento tiene conciencia propia, una conciencia muy rudimentaria  que la hace querer vivir. Y para vivir, su alimento es la energía que se genera cada vez que se tiene el mismo pensamiento, por lo que la entidad de pensamiento va a descargarse en el cerebro de manera persistente para que se genere la energía que necesita para su existencia. Los pensamientos circulares, los pensamientos repetitivos, los pensamientos obsesivos, sólo son entidades de pensamiento.
Por supuesto la energía generada se va acumulando en el cuerpo emocional de la persona, llegando, con el tiempo, a afectar físicamente a la persona. Nuestra salud también es fruto de nuestros pensamientos.
Decir, “no sé”, “no puedo”, “no tengo”, “estoy enfermo”, y frases similares son una especie de grilletes que le vamos poniendo a nuestra vida. Y la vida, ante nuestra insistencia se encarga de que no sepamos, de que no podamos, de que no tengamos o de que enferme nuestro cuerpo.
¿Qué hacer para cambiar la tendencia?, ¿Qué hacer para que la Vida se manifieste en toda su grandeza? Pues…. CAMBIAR EL PENSAMIENTO.
 Pero, ¡Es tan difícil cambiar el pensamiento!, el pensamiento no se puede cambiar de la noche a la mañana, porque los pensamientos a los que estamos habituados viajan al cerebro una y otra vez, a pesar de todos nuestros esfuerzos para que eso no suceda, por lo tanto, para cambiar los pensamientos, que llegan de manera inconsciente, hemos de hacerlo conscientemente.
Hemos de dejar de dar poder a las condiciones exteriores, hemos de dejar de dar poder a personas, a lugares, a cosas, a deseos, a creencias, y darle el poder a quien lo tiene realmente, hemos de reconocer y aceptar la presencia de Dios, ya que El es todo salud, todo amor, todo abundancia, todo paz. Y la manera de hacerlo es repetir en nuestro interior machaconamente, YO SOY, o YO SOY HIJO DE DIOS. No se trata de repetirlo una, dos ó tres veces, se trata de repetirlo horas si realmente queremos cambiar la dinámica de nuestra vida. Hemos de tener en cuenta que hemos de invertir la fuerza de pensamientos que llevan con nosotros toda una vida.
YO SOY es Dios en acción, y cuando pensamos YO SOY significa que sabemos que tenemos a Dios trabajando y expresándose en nuestra vida.
Se trata de formar entidades de pensamientos positivas, entidades de pensamiento de alta vibración, que como las negativas también quieren vivir y se van a descargar en el cerebro para expresarse una y otra vez. Sin embargo, hasta que eso suceda, hemos de trabajar de manera consciente para hacer que las entidades negativas vayan perdiendo poder.
¡Adelante! y ¡Suerte!

 

jueves, 12 de junio de 2014

Hijos de Dios


Mensaje canalizado de un Maestro Ascendido (11 de Junio de 2014)        
 

Saberse hijos de Dios implica entender que todos somos lo mismo, que todos necesitamos respeto y amor incondicional.
Saberse hijos de Dios implica también que aunque estemos en diferentes puntos del camino, todos venimos y vamos hacia Lo Mismo.
Y por último, saberse hijo de Dios es entender que si vamos a ayudar a alguien, no debemos juzgarlo ni criticarlo, tan solo debemos dejar que el apoyo salga desde el fondo de nuestro corazón.

Compasión


Las tres cuartas partes de las miserias
y malos entendidos en el mundo terminarían
 si las personas se pusieran en los zapatos de sus adversarios
 y entendieran su punto de vista
Mahatma Ghandi.

Compasión es la capacidad de percibir lo que otro ser humano pueda sentir. Compasión es la capacidad de sentir aprecio por los demás y desear la liberación de su sufrimiento. Compasión es un sentimiento de tristeza que se produce al ver padecer a alguien y que impulsa a aliviar, remediar o evitar su dolor. Compasión es el deseo de que los demás estén libres de sufrimiento.
En la compasión la alegría de los otros es tu alegría, el sufrimiento de los otros es tu sufrimiento, el éxito de los otros es tu propio éxito, y su fracaso el tuyo. En definitiva, la historia de los otros es tu historia. Esto es Unidad, con la compasión se acaba la separación, con la compasión se vive la Unidad, con la compasión vivimos, aceptamos y entendemos que todos somos hermanos, que todos somos la misma cosa, que todos somos Hijos de Dios.
 
La compasión nos libera de la ilusión que nos aprisiona en nuestra propia experiencia individual, ya que se enfoca en descubrir las necesidades y padecimientos de las personas, con una actitud de servicio. La compasión nos lleva a escuchar y a comprender a las personas, nos lleva a ponernos en los zapatos del otro, con lo cual entendemos cada razón, cada causa, lo cual nos va a llevar a dejar atrás los juicios, ya que juzgar y criticar son procesos de la mente, mientras que la comprensión que deriva de la compasión es un proceso del corazón.
La compasión hace aflorar otras virtudes en las personas: Generosidad y servicio, ya que se ayuda sin esperar nada a cambio, y se pone a disposición de la persona que sufre tiempo y recursos personales; sencillez, porque no se hace distinción entre las personas por su condición social, solidaridad, al sentir que los problemas del otro son problemas propios; comprensión, por entender las razones de los demás.
Sin embargo, la compasión no debe crear dependencia hacia la persona que sufre, ni debe generar sufrimiento por el sufrimiento del otro. La compasión nos debe de llevar a ayudar, a acompañar, a servir, pero desde un sentimiento de paz, desde un sentimiento de serenidad. Sólo así podremos ser útil al que sufre, de otra forma nos convertiríamos nosotros mismos en objeto de compasión.
                   

martes, 10 de junio de 2014

Paz interior (1)


Mensaje canalizado de un Maestro Ascendido (9 de Junio de 2014)        



No es necesario ir por el mundo deseando cosas, no es necesario ir acumulando experiencias.
Si Vds. supieran vivir libres de deseos, si supieran el bien que pueden hacer tan solo compensando la carencia de amor de vuestro prójimo, encontrarían paz interior.

Meditación de Kundalini-Yoga La Mente Neutral




Vivir desde el corazón (1 y 2)


            Nuestra vida diaria está regida por los pensamientos. Nos movemos, actuamos y sentimos en función de lo que va apareciendo en nuestra mente. Nuestra mente no se detiene ni un momento, hasta el extremo de que no nos comportamos como lo que realmente somos, sino que nos comportamos como pensamos que deberíamos ser, en función del entorno en el que nos encontremos. De alguna manera, nos pasamos la vida actuando, somos actores de la vida, no nos manifestamos tal como somos, sino como nos gustaría ser, como les gustaría a nuestros padres que fuéramos, como les gustaría a nuestros educadores, como le gustaría a nuestro jefe, a nuestros amigos o a nuestra pareja.
            En definitiva, son pocos los momentos de nuestra vida en los que nos podemos considerar auténticos. La mente dirige, por completo, nuestra existencia, siempre de manera errática, siempre de manera crítica.
            Nuestros pensamientos están dirigidos y gobernados por el pensamiento social, están regidos por las normas y las creencias que la sociedad impone. Y en la sociedad que nos hemos dado, es muy fácil sentirse solos en nuestra realidad, porque la mente, desde donde vivimos, es la que nos dice que existe separación entre nosotros y todo lo demás, y eso no es más que una ilusión, una fantasía, una mentira, ya que la realidad es que todos y todo somos uno. Ser uno con todo y con todos, quiere decir que yo no soy mejor, pero tampoco soy peor, ni tan siquiera soy igual, sencillamente soy uno, soy lo mismo.
            Los estímulos que nos rodean nos mantienen dentro de nuestra propia mente, nos mantienen a merced de la mente, la cual siempre está juzgando todo lo que estamos percibiendo en nuestro entorno. Esta mente crítica, esta mente que juzga de manera permanente, hace que aparezca en nuestra conciencia sentimientos como la vergüenza, o la soberbia, o la envidia, por citar solo algunos, y si aparecen en nuestra conciencia, es eso exactamente lo que vamos a vivir y va a ser esa la forma de cómo vamos a sentirnos.
            La vida no es eso, hay que acercarse a la vida y a todas las circunstancias que la rodean con calma y con tranquilidad, aceptando la vida tal cual es, aceptándonos nosotros mismos tal como somos, viviendo y siendo conscientes de las experiencias que nos toca vivir en cada instante, sin buscar escapar del momento presente ni de los sentimientos que cada experiencia genera. Todo lo que buscamos lo vamos a encontrar en el momento presente, porque es ahí donde reside la verdad de lo que estamos buscando, y ninguna experiencia es ni buena ni mala, solo es.
            Pero como vamos a conseguir eso cuando toda nuestra educación y nuestras creencias nos llevan directamente a la mente. Pues lo vamos a conseguir trasladándonos de vivir desde el espacio de la mente a vivir en el espacio del corazón. Podríamos decir que se trata de vivir una vida más espiritual, no porque tenga que ver con ninguna religión, las religiones son tan culpables de nuestra sinrazón como el resto de la sociedad. Es vivir una vida más espiritual porque se trata de darle más chance al espíritu que a la mente, se trata de vivir desde el corazón que es el abanderado del alma y dejar de lado la mente que es la abanderada del cuerpo.
Esto que predican con tanta insistencia las enseñanzas de la nueva era, o los gurús de los libros de autoayuda, es más difícil de practicar de lo que parece. Si fuera fácil todos viviríamos desde el corazón y no serían necesarios más libros, más cursos, más conferencias, más nada.
Vivir una vida más espiritual, es decir, vivir desde el corazón, no significa saber más, leer más, tener más conocimiento, retirarse a una cueva o hacer una vida monacal. Sólo se trata de amar más, así de fácil es la teoría, la práctica no lo es tanto.
Vivir desde el corazón es vivir la libertad, es vivir la eternidad, es vivir la alegría, es vivir la felicidad, es vivir el amor, es vivir la divinidad. Vivir desde el corazón es dejar que el corazón hable su propia verdad, es dejar que exprese su propia sabiduría, es dejar que nos ayude a tomar decisiones en nuestra vida diaria, ya que siempre nos va a decir cuál es la respuesta y cual la dirección correcta. Vivir desde el corazón es estar completamente presente, y convertirse en la personificación del amor, de la ecuanimidad, y de la libertad. Vivir desde el corazón es el estado natural y auténtico del alma que ha decidido encarnar, y si no lo vivimos así, es porque hemos sido enseñados y condicionados para vivir lejos del corazón.
Para vivir desde el corazón, sólo hay que vivir en silencio. Y para conseguir el silencio sólo hay que meditar.

Pero ya es bastante difícil la meditación, como para mantenerla horas, todas las horas del día en que nos mantenemos despiertos, y poder así vivir el ahora, y poder gozar de la sabiduría y las sensaciones del corazón. Por lo tanto, tendremos que hacer algo más.
Las herramientas necesarias para vivir desde el corazón son cuatro. La mente, la atención, la voluntad, y la paciencia.
Es una paradoja, pero necesitamos la mente para dominar a la mente. Necesitamos atención para observar a la mente, necesitamos, como para todo en la vida, ya sea física o espiritual, voluntad para volver al trabajo una y otra vez, cada vez que esta se distraiga, y necesitamos paciencia para llegar al final del camino: el corazón.
Sobre todo recuerda que cualquier camino que quieras recorrer comienza con un primer paso, y que con ese primer paso vas a recorrer un tramo pequeñito, en la vida física menos de un metro. No quieras con ese primer paso llegar al final del camino. No, el camino ha de recorrerse con tranquilidad y con perseverancia, teniendo claro que buscas, y volviendo al camino cada vez que los acontecimientos te separen de él.
Con todo esto claro, ya solo queda comenzar a caminar:
Lo primero que has de hacer es meditar. Medita cada día. Comienza por once minutos si no tienes práctica, y vete ampliando el tiempo para llegar, al menos, a los treinta minutos diarios. Si ya meditas, sigue con tu meditación. Si no lo haces búscate alguna con la que te sientas cómodo. Y si no sabes cual, puedes hacer la meditación de Kundalini-Yoga para una mente neutral que viene a continuación.
 
Durante todo tu día, lleva la atención a tu respiración, siente el aire entrando por tus fosas nasales, siente como se expande tu abdomen, siente después como sale el aire y como se relaja tu abdomen, e imagina que estás respirando desde el corazón. Si aun no has adquirido una práctica meditativa, a la tercera respiración, tu mente ya se habrá distraído, para esto necesitas, una vez que seas consciente de tu distracción, voluntad para volver tu atención a la respiración. Haz esto durante todo el tiempo que puedas permanecer consciente.
Como mantener una mente meditativa durante todo el día es una tarea harto difícil, mantén también la atención en todos los procesos de tu mente. Observa cómo se comporta tu mente, para dar prioridad a algunas de las energías del corazón: Intuición, desapego, compasión, ecuanimidad, amor.
La intuición es la voz del corazón. Es un murmullo constante. Sentirla es una señal clara de que la mente comienza a serenarse, ya que el ruido de la mente impide sentir cualquier otra cosa y aun menos un simple murmullo. Si llegar a sentirlo, hazle caso, no dejes que la mente analice ese murmullo, ya que sino, esta se encargará de desprestigiar a la intuición. Te va a decir que debes de seguir su lógica, ya que es la lógica lo que la sociedad espera que sigas. Sin embargo, la intuición es la voz del Yo Superior, es la voz del alma, y no hay nada más objetivo, ya que no está contaminada por las propias creencias, ni por los juicios que la sociedad está pronta a sentenciar.
Ecuanimidad es encarar la vida, con todas sus vicisitudes, en calma y con tranquilidad, sin perturbar la mente. Vivir desde el corazón es vivir la ecuanimidad, “todo está bien”. Para aprender a vivir desde el corazón se consciente de tus críticas. Desde una mente crítica es imposible vivir la ecuanimidad. Cuando entras en contacto con otras personas, has de tener muy claro que tus ideas, tus opiniones, tus creencias, no están en competencia con las ideas, opiniones y creencias de los otros, sino que todas tienen el mismo valor para Dios, se complementan, se enriquecen. En la ecuanimidad vas a entender y a respetar las creencias de los otros. Vas sencillamente a valorar, a apreciar y a respetar al otro.
Vivir desde el corazón, es vivir el desapego. El desapego no es un alejamiento frío, hostil; no es una manera robótica de ir por la vida, absortos, y totalmente indiferentes a la gente y a los problemas; no es una actitud de inocente dicha infantil; ni un desentendimiento de lo que son nuestras verdaderas responsabilidades hacia nosotros mismos y hacia los demás; ni una ruptura en nuestras relaciones.
Desapegarse es liberarse o apartarse de una persona o de un problema con amor. Viviendo la propia vida al máximo de capacidad y luchando para discernir qué es lo que se puede cambiar y que no. Si no se puede solucionar un problema después de intentarlo seriamente, hay que aprender a vivir con ese problema o a pesar de él. Y tratando de vivir felices, concentrándose en lo que de bueno tiene la vida hoy, y sintiendo agradecimiento por ello. Aprendiendo la mágica lección de sacarle el máximo provecho a lo que de bueno tiene la vida, ya que eso multiplica lo bueno en la vida.
El desapego implica " vivir el momento presente", vivir en el aquí y en el ahora. Permitiendo que en la vida las cosas se den por sí solas en lugar de forzarlas y tratar de controlarlas. Renunciando a los remordimientos del pasado y a los miedos por el futuro. Sacando el mayor provecho a cada día, aceptando la realidad, aceptando los hechos, aceptando y adentrándose en las experiencias. Requiere fe en uno mismo, en Dios, en otras personas, en el orden natural y en el destino de las cosas en este mundo.
Confía en que todo está bien a pesar de los conflictos. Confía en que Dios sabe más que tu, y ha dispuesto lo que está sucediendo, y que puede hacer mucho más por resolver el problema que tu. De modo que trata de no estorbar en su camino y dejar que Él lo haga.
Las recompensas que brinda el desapego son muchas: serenidad, una profunda sensación de paz interior, la capacidad de dar y recibir amor de una manera que nos enaltece y nos llena de energía, y la libertad para encontrar soluciones reales a los problemas.
El corazón es compasión. Vivir la compasión es vivir la unidad. La alegría de otras gentes es la propia, el sufrimiento de otras gentes es el propio sufrimiento, la historia de otras gentes es la propia historia. La compasión acaba con la separación, liberando de la ilusión de la propia experiencia individual. 
Vivir la compasión es escuchar y comprender a otras personas profundamente, lo cual ayuda a perdonar y a dejar atrás los juicios, ya que el juicio es un proceso de la mente y mientras que la comprensión lo es del corazón. Así que cuando estés con otras personas aprovecha la oportunidad para escuchar atentamente, para comprenderlas, sin juzgarlas. De esta manera te vas a convertir en el amor que buscas.
Y ama. Empieza por ti. Amaté, respétate, valórate, acéptate. Para aprender a amar utiliza la Regla de Oro: “Da a los demás lo que quieres para ti”. “No desees para los demás lo que no deseas para ti”.
Acuérdate de ser feliz.

domingo, 8 de junio de 2014

Un recuerdo, una sonrisa

Mensaje canalizado de un Maestro Ascendido (6/7 de Junio de 2014)  
      


Dios está en cada cosa, en cada aspecto perfecto de la Creación. No necesita darnos señales, no necesitamos un milagro.

Dios Es en todas partes y en todo tiempo.


Y ante la gran presencia de Dios lo único que cuenta es haber amado intensamente a nuestros semejantes, haber sido fieles a nuestra naturaleza divina, y que cada persona con la que nos hayamos cruzado en la vida, nos recuerde con una sonrisa.

viernes, 6 de junio de 2014

En pos de los sueños

Fragmento de “La vida es sueño”, de Pedro Calderón de la Barca

Es verdad, pues: reprimamos
esta fiera condición,
esta furia, esta ambición,
por si alguna vez soñamos.
Y sí haremos, pues estamos
en mundo tan singular,
que el vivir sólo es soñar;
y la experiencia me enseña,
que el hombre que vive, sueña
lo que es, hasta despertar.

Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe
y en cenizas le convierte
la muerte (¡desdicha fuerte!):
¡que hay quien intente reinar
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte!

Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.

Yo sueño que estoy aquí,
destas prisiones cargado;
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

Nos pasamos la vida soñando, nos pasamos la vida buscando. Buscando la felicidad, buscando la paz, buscando el amor, buscando la seguridad, buscando, buscando, buscando.


He encontrado un cuento de Jorge Bucay, que trata sobre un buscador que va en busca de un tesoro que soñó durante varias noches.

Había una vez en la ciudad de Cracovia, un anciano piadoso y solidario que se llamaba Izy. Durante varias noches, Izy soñó que viajaba a Praga y llegaba hasta un puente sobre un río; soñó que a un costado del río y debajo del puente se hallaba un frondoso árbol. Soñó que él mismo cavaba un pozo al lado del árbol y que de ese pozo sacaba un tesoro que le traía bienestar y tranquilidad para toda su vida.

Al principio Izy no le dio importancia, pero después de repetirse el sueño durante varias semanas, interpretó que era un mensaje y decidió que él no podía desoír esta información que le llegaba de Dios o no se sabía de dónde, mientras dormía.

Así que, fiel a su intuición, cargó su mula para una larga travesía y partió hacia Praga.

Después de seis días de marcha, el anciano llegó a Praga y se dedicó a buscar, en las afueras de la ciudad, el puente sobre el río.

No había muchos ríos, ni muchos puentes. Así que rápidamente encontró el lugar que buscaba. Todo era igual que en su sueño: el río, el puente ya un costado del río, el árbol debajo del cual debía cavar.

Sólo había un detalle que en el sueño no había aparecido: el puente era custodiado día y noche por un soldado de la guardia imperial.

Izy no se animaba a cavar mientras estuviera allí el soldado, así que acampó cerca del puente y esperó. A la segunda noche el soldado empezó a sospechar de ese hombre cerca de SU puente, así que se aproximó para interrogarlo.

El viejo no encontró razón para mentirle. Por eso le contó que venía viajando desde una ciudad muy lejana, porque había soñado que en Praga debajo de un puente como éste, había un tesoro enterrado.

El guardia empezó a reírse a carcajadas:

—Mira que has viajado mucho por una estupidez –le dijo el guardia—. Hace tres años que yo sueño todas las noches que en la ciudad de Cracovia, debajo de la cocina de la casa de un viejo loco, de nombre Izy, hay un tesoro enterrado. Ja... Ja... mira si yo debiera irme a Cracovia para buscar a este Izy y cavar debajo de su cocina... Ja... Ja... Ja....Izy agradeció humildemente al guardia y regresó a su casa.

Al llegar, cavó un pozo debajo de su propia cocina y sacó el tesoro que siempre había estado allí enterrado.


            Los seres humanos somos como ese buscador, siempre detrás de nuestro sueño, lo malo, es que no llegamos al final de ningún camino en el que un soldado nos explique también su sueño. Buscamos lejos, buscamos en el exterior algo que está y siempre ha estado en nosotros.

            Soñamos que vamos a encontrar el amor cuando encontremos a nuestra media naranja, soñamos que esa misma pareja es la que nos va a dar la felicidad, soñamos con los hijos perfectos, soñamos con el trabajo ideal, soñamos con una jugosa cuenta corriente en el banco, soñamos con el último modelo de coche, soñamos con una mansión, soñamos, soñamos, soñamos. Y se nos pasa la vida en un sueño, sin conseguir hacer realidad ninguno de esos sueños. Y si se llega a conseguir alguno de ellos, de inmediato volvemos a soñar.

            No es malo correr detrás de los sueños, no es malo tratar de materializar nuestros deseos, al contrario, es bueno, ya que nuestros sueños y nuestros deseos son la espoleta que nos impele a la acción. Sin embargo, la no consecución de las expectativas que podamos generarnos, son causa de dolor y sufrimiento. Vayamos detrás de los sueños, corramos detrás de los deseos pero sin expectativas, sin condicionar nuestra felicidad a la consecución de nuestro objetivo.

Condicionar nuestra felicidad, nuestro amor, nuestra paz, nuestra serenidad, a la consecución de esos deseos, es fracaso seguro. Y es fracaso seguro porque nada del exterior va a conseguir que seamos felices. Por una sencilla razón, todo está en el interior. El amor, la felicidad, la paz, la alegría, la serenidad, se encuentran en nuestro interior, de la misma manera, que se encuentran la voluntad, la paciencia, la fortaleza, la valentía o el miedo.

De la misma manera que la consecución de nuestras metas físicas requiere trabajo, requiere voluntad, requiere paciencia, necesitamos trabajar para conseguir nuestras metas emocionales. Con una diferencia, una vez conseguidas perdurarán para siempre a lo largo de todas nuestras vidas, mientras que los logros físicos pueden durar, como máximo, una vida, la que ahora vivimos.

Para poder llegar a contactar con eso que se encuentra en nosotros, solo se ha de apartar los sentidos del exterior, solo hemos de prohibir a nuestro pensamiento que se vaya al pasado o que pasee por nuestro incierto futuro, solo hemos de encontrar el silencio.


Para esto, ¡medita!